
Ada Lovelace
Ada Lovelace | 1815-1852
“Imagination is the discovering faculty.”
En 1843, Ada Lovelace escribió el primer algoritmo de la historia diseñado explícitamente para ejecutarse en una máquina: un método detallado para calcular los números de Bernoulli, incluido en sus notas de ampliación a un artículo sobre la máquina analítica de Charles Babbage, con quien colaboró estrechamente. Se educó de forma deliberada en matemáticas —era hija del poeta Lord Byron— y ese algoritmo se considera hoy el primer programa diseñado explícitamente para ejecutarse en una máquina , casi un siglo antes de que existiera el primer ordenador electrónico.
Lo verdaderamente adelantado a su tiempo no fue solo ese algoritmo, sino una intuición: Lovelace entendió que una máquina capaz de manipular símbolos según reglas podría ir mucho más allá de la aritmética, y llegó a imaginar que algún día podría componer música. Ella misma describía su forma de pensar como «ciencia poética» , la unión entre el rigor analítico heredado de su formación matemática y la imaginación que asociaba a su padre.
Ada Lovelace demuestra que la informática no nació de un chip ni de una placa base, sino de una idea: que el cálculo y la creatividad no son opuestos. En su honor, el lenguaje de programación Ada , desarrollado en los años 80 para el Departamento de Defensa de EE. UU., lleva su nombre.

Nikola Tesla
INGENIERO INDUSTRIAL E INVENTOR | 1856 – 1943
“Que sea el futuro quien diga la verdad y evalúe a cada uno según su obra y sus logros. El presente es de ellos; el futuro, por el que realmente trabajé, es mío.”
Tesla desarrolló el motor de inducción de corriente alterna y todo el sistema polifásico necesario para generarla, transportarla y utilizarla. Esto lo enfrentó a Thomas Edison en la conocida «guerra de las corrientes»: Edison defendía la corriente continua, más segura a corta distancia pero incapaz de viajar lejos sin perder casi toda su energía. La corriente alterna de Tesla sí podía transportarse a cientos de kilómetros con pérdidas mínimas, y esa ventaja técnica acabó decidiendo la contienda.
La victoria de la corriente alterna es la razón por la que hoy una central eléctrica puede iluminar una ciudad entera a cientos de kilómetros de distancia. Fábricas, hogares, hospitales, transporte: la electrificación masiva del siglo XX —y con ella buena parte de la industrialización moderna— se apoya sobre la arquitectura que Tesla diseñó. A eso hay que sumar sus experimentos con la bobina que lleva su nombre y sus primeras exploraciones en transmisión inalámbrica de energía y de señal, terreno que anticipaba, de forma todavía imperfecta, lo que después serían la radio y las telecomunicaciones.
Tesla representa la idea de que una decisión de ingeniería —alterna frente a continua— puede rediseñar por completo cómo vive una sociedad. No inventó solo una máquina: dejó instalada la infraestructura invisible sobre la que se sostiene casi todo lo demás.
El cartel físico reproduce solo la última frase, por limitaciones de espacio; aquí se recoge la cita completa, para no perder el contraste que Tesla establece entre el presente y el futuro.

Alan Turing
Padre de la computación | 1912 – 1954
“Si una máquina se comporta de forma tan inteligente como un ser humano, entonces es tan inteligente como él.”
En 1936, con apenas 24 años, Turing publicó un artículo que definía qué es «computar» antes de que existiera un solo ordenador: la máquina de Turing, un modelo teórico capaz de ejecutar cualquier algoritmo imaginable. Esa idea abstracta es, literalmente, el fundamento sobre el que se construye toda la informática moderna.
En Bletchley Park lideró el equipo que diseñó la Bombe, una máquina electromecánica capaz de descifrar los mensajes cifrados por Enigma, el sistema que usaba la marina alemana. Historiadores calculan que romper Enigma acortó la guerra en Europa varios años y salvó un número muy elevado de vidas. Fue, en la práctica, el primer gran triunfo de la computación aplicada a un problema real y urgente.
En 1952, Turing fue procesado por «indecencia grave» —la homosexualidad era entonces delito en el Reino Unido. Perdió su acreditación de seguridad y quedó apartado del trabajo que le había dado sentido a su vida. En junio de 1954 fue encontrado muerto en su casa; junto a él, una manzana mordida. La investigación oficial concluyó que se había suicidado por envenenamiento con cianuro, aunque algunos historiadores han señalado que las pruebas no son del todo concluyentes. El Reino Unido no le pidió disculpas formales hasta 2009, y la reina Isabel II lo indultó póstumamente en 2013.
Circula desde hace décadas la idea de que el logotipo de Apple —una manzana mordida— es un homenaje a Turing. Es una historia muy repetida, pero tanto el diseñador del logo, Rob Janoff, como Apple la han desmentido explícitamente: aseguran que el «mordisco» solo se añadió para que, a tamaño pequeño, la silueta no se confundiera con una cereza. La coincidencia sigue sin probarse, pero tampoco ha dejado nunca de contarse.