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Una cincuentena de estudiantes recupera el barranco anexo a la Facultad de Derecho

jueves 21 de noviembre de 2019 - 14:46 GMT+0000

El campus universitario de Guajara ha vivido hoy 21 de noviembre un día diferente: una cincuentena de alumnos, en su mayoría del Grado en Turismo, ha colaborado voluntariamente para desbrozar y limpiar el barranco anexo a la Facultad de Derecho, denominado El Charcón. La acción se enmarca dentro de un propósito más global: alinear a los estudiantes en la lucha contra el cambio climático, al tiempo que hacerlos responsables del mantenimiento de su entorno más inmediato.

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La actividad ha estado coordinada por el Vicerrectorado de Infraestructuras y Sostenibilidad, apoyado en el Servicio de Parques y Jardines y en la Cátedra Cultural de Jardinería y Permacultura, por un lado, y en la recientemente creada Cátedra Científica Jardín Botánico Wolfredo Wildpret, por otro.

La iniciativa tiene sus antecedentes en el lunes de esta misma semana, cuando el personal del Servicio de Parques y Jardines se desplazó hasta la zona para desbrozar la entrada y permitir así el acceso hoy del alumnado al citado barranco, lleno de latas y plásticos y también de la especie invasora Pennisetum setaceum, vulgarmente conocida como ‘rabo de gato’.

La jornada comenzó con la plantación de dos especies propias de la zona, un acebuche y un mocán, por parte de la rectora, Rosa Aguilar, y de la vicerrectora de Infraestructuras y Sostenibilidad, Monserrat Acosta. La rectora señaló que la Universidad de La Laguna es un centro educativo que responde ante los desafíos del cambio climático, “poniendo su talento y capacidad de acción para frenarlo y, si es posible, revertirlo”. Aguilar apuntó que el objetivo es mantener el espacio cuidado, realizando así acciones periódicas de limpieza, a modo de apadrinamiento, como está sucediendo en otras zonas del archipiélago.

Seguidamente se produjo una suelta de aves, concretamente tres cernícalos comunes que se encontraban en el Centro de Recuperación La Tahonilla, perteneciente al Cabildo de Tenerife. Precisamente una voluntaria ambiental de la corporación insular introdujo a los jóvenes en el mundo de las especies invasoras y, muy especialmente, en el caso del rabo de gato, dado que un solo ejemplar puede producir hasta 10.000 semillas.

Por eso se tuvo bien cuidado en mostrar al alumnado cómo debe cortarse, casi sin moverla para que las semillas no caigan al suelo y se expandan A ello se une que se trata de una especie que no tiene depredadores, ya que ni las cabras se la comen, debido a su hoja cortante.

Así, los estudiantes se afanaron en la tarea: provistos de guantes y utilizando un saco de celulosa, aprendieron a arrancar la planta, con la idea de que en esos huecos se plante más adelante especies nativas propias de la zona. El catedrático emérito Wolfredo Wildpret lanzó un reto a los estudiantes, emplazándolos a convencer a sus allegados para que, entre todos, se elimine al menos una vez a la semana un ejemplar de esta especie que tanto daño está causando al entorno.


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