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Éxito al segundo grado

miércoles 15 de abril de 2020 - 13:52 GMT+0000

Víctor García Alemán

Cursar un grado universitario es la demostración empírica de que el tiempo, efectivamente, es relativo. Sus cuatro años pueden parecer eternos cuando se está acudiendo a las clases, realizando los trabajos, desarrollando las prácticas y preparando los exámenes. Pero, súbitamente, concluyen y queda la sensación de que el primer curso no hace tanto que había comenzado. Esa circunstancia provoca que no pocos estudiantes tarden en coger el ritmo de la actividad académica y puedan tener un desempeño por debajo de sus propias capacidades. Justo eso es lo que le ocurrió a Víctor García Alemán, un joven que, como tantos otros, inició sus estudios del Grado en Historia en la Universidad de La Laguna y pudo terminarlo año por año, sin grandes problemas, pero también sin un expediente especialmente destacable, con una media de, aproximadamente, 7.5.

Durante sus primeros años de estudio, García Alemán descubrió que le podría interesar hacer carrera en la universidad, con el doctorado como primer objetivo. Pero reparó demasiado tarde en que con un expediente, sin ser bajo, tenía una media que le hacía prácticamente imposible obtener algunas de las ayudas económicas disponibles para estudiantes predoctorales. Al mismo tiempo, durante sus años de estudio despertó su interés por la vertiente más teórica y filosófica de la Historia, lo cual quedó reflejado en su trabajo final de dicho grado, que versó sobre historia de la historiografía, es decir, una reflexión sobre la propia tradición doctrinal de la disciplina.

Víctor García durante el Día Institucional.

Foto: Emeterio Suárez (CC BY 3.0)

Todo ello le llevó a adoptar una decisión inusitada cuando egresó: iniciar un segundo grado, esta vez Filosofía, donde poder desarrollar ese nuevo interés, pero, sobre todo, con el objetivo de darlo todo desde el primer día para lograr un expediente que, esta vez sí, pudiera ser competitivo en futuras convocatorias a las que pudiera presentarse. Ese esfuerzo dio los resultados esperados, y tras otros cuatro años de estudio, logró una media de 9.71 que le valió para lograr el Premio Extraordinario del Grado en Filosofía y el Premio al Mejor Expediente concedido por la asociación Alumni ULL, que le fue entregado durante la celebración del Día Institucional, el pasado 11 de marzo.

Cuando subió al escenario a recoger el galardón, este doble graduado aprovechó la ocasión para agradecer el apoyo familiar que recibió en todo momento. Recuerda que, cuando estaba terminando Historia, dudaba entre hacer Filosofía para conseguir nota, o acceder directamente el Máster de Formación de Profesorado, y fueron precisamente su padre y su madre quienes le animaron a decantarse por el grado. 

“Su apoyo ha consistido en dejarme hacer lo que quería sin presión ni exigencia, disfrutando de lo que me interesaba, y facilitándome todo lo que pudieran, en la medida de sus posibilidades, para que yo pudiera trabajar en buenas condiciones”. En ese tiempo, obtuvo alguna beca de formación de la universidad y en el último curso fue beneficiario de una beca de iniciación a la investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). “Entonces tuve que compaginar el trabajo que estaba desarrollando allí con las clases del último curso de Filosofía y, como por el horario de la beca no podía acudir a todas las clases del grado, perdí la posibilidad de evaluación continua”. De hecho, fue en ese último año durante el cual descendió un poco su rendimiento académico aunque, afortunadamente, no de manera dramática.

Madurez y método

Cedida.

Actualmente, Víctor García Alemán está en su domicilio familiar en Las Palmas de Gran Canaria, desde donde se desplazó expresamente para recoger el premio de Alumni ULL ya que, desde el pasado septiembre, está cursando el Máster Interuniversitario de Investigación en Filosofía que organizan conjuntamente por la universidades de La Laguna, Murcia y Zaragoza. Al ser un posgrado semipresencial, ya no es necesario que permanezca en Tenerife. Pudimos hablar con él mediante videoconferencia ya que, además, como el resto de españoles, la crisis del Covid-19 lo ha confinado en su hogar, si bien aclara que ello no ha repercutido negativamente en sus estudios actuales puesto que el máster contiene mucha docencia virtual y, en ese sentido, su manera de trabaja no ha experimentado grandes cambios. 

En cambio, sí se produjo un gran cambio de actitud cuando comenzó los estudios de Filosofía, ya con 22 años. Para empezar, García Alemán reconoce que su propia madurez le ayudó a afrontar la nueva carrera de una manera diferente y más responsable que la mostrada durante el Grado en Historia, sin perder ningún día de clase salvo causas de fuerza mayor y trabajando la materia diariamente. 

En todo caso, el factor fundamental para lograr esos resultados ha sido, en su opinión, una mayor concentración y un cambio de actitud hacia la materia, porque ni siquiera tuvo que cambiar mucho sus hábitos de estudio y trabajo. “La manera de estudiar depende mucho del tipo de asignatura, al menos para mí, ya que supongo que esto no es extrapolable ni a todo el mundo ni a todas las carreras. Pero en mi caso, dependía del tipo de asignatura, si se evaluaba mediante examen o mediante trabajo. Y luego está la manera en la que estudio para mis propios trabajos e investigaciones, que es totalmente diferente”.

De este modo, explica que, en el caso de una asignatura evaluada mediante examen, solía preparar apuntes a partir de dos o tres referencias de la bibliografía propuesta por el profesorado de la materia, que posteriormente memorizaba de cara a la prueba. Para una asignatura evaluada mediante un trabajo, el procedimiento era más o menos similar, salvo que, obviamente, los títulos de la bibliografía no los utilizaba para su memorización, sino pare redactar el texto. 

“En este punto”, incide García Alemán, “quiero señalar que creo que la memoria es muy importante, aunque últimamente esté muy devaluada. Opino que es fundamental porque, si no tienes unas cosas memorizadas, no puedes relacionarlas con otras que ya sepas. Y, al final, el conocimiento son relaciones. Si no tienes un dato, aunque sepas dónde está, no vas a ser capaz de relacionar un concepto con otro”.

El proceso cambia cuando afronta sus propias investigaciones, para las cuales desarrolla un trabajo mucho más lento y detallista y, algo en lo que incide especialmente, de manera amanuense. “En mis proyectos personales tomo notas a mano, porque creo que uno de los grandes errores que se cometen en la actualidad que, como tenemos procesadores de textos y accedemos a documentos digitalizados, copiamos y pegamos frases que a lo mejor no acabamos de comprender del todo y sacamos referencias de manera muy fácil sin reflexionarlas demasiado. Y claro, hay cada vez más trabajos que yo llamo pastiches, casi collages de diferentes cosas, y lees cada cosa que no se sostiene por ningún lado. Creo que escribir a mano me hace más reflexivo”.

Un aspecto que valora de su segunda titulación de grado es la labor del profesorado y, en ese punto García Alemán recuerda especialmente a María Rosario Hernández Borges, que fue tutora del POAT en primero y califica como “una profesora brillante”. De ella valora no solo su rigor intelectual, sino el apoyo que le prestó para resolver sus dudas a lo largo de la carrera. También le abrió la puertas del Aula Cultural de Filosofía, una experiencia que considera enriquecedora y que recomienda, pues “tampoco requiere mucho trabajo y ofrece la oportunidad de organizar actividades, conocer a gente interesante y movilizar y dinamizar la experiencia universitaria”. Otra de sus recomendaciones para tener una formación plena es realizar una salida con el programa de intercambio Erasmus+, algo que él hizo tanto en Historia como en Filosofía, las dos veces a Oporto. 

Filosofía de la historia

Cedida.

En estos momentos, Víctor está completando el máster con vistas a iniciar el doctorado y, de hecho, ya tiene el título de la memoria de su proyecto de doctorado, “La tradición del republicanismo histórico en el pensamiento político de David Hume”, materia que ya centro el interés de su trabajo final del Grado en Filosofía. También ha contactado ya con quien presumiblemente será su directora de tesis: nada menos que Concha Roldán, directora del Instituto de Filosofía del CSIC, razón por la cual realizaría el doctorado en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, que por convenios es la más propicia para desarrollar los trabajos en el Consejo.

El futuro doctorando ya tenía mucho interés en la filosofía moral, política y, por supuesto, la filosofía de la historia cuando entró en el Grado en Filosofía. “Mi trabajo de fin de grado de Historia era sobre historia de la historiografía, que está muy relacionado con la filosofía y la teoría de la historia y por ello ya conocía algunos trabajos de Concha Roldán. Pero la cuestión del republicanismo llegó un poco después, porque inicialmente tenía más interés en el marxismo y el socialismo. La obra de Domènech El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista me abrió es campo, además de que me parece un filósofo impresionante y una persona que trabajaba seriamente”.

A Domènech no lo pudo conocer personalmente puesto que falleció en 2017, pero sí tuvo la suerte de contactar con su otra referente intelectual, Roldán. “Uno se imagina a esas personas que son un referente de manera algo diferente, piensa que van a ser más distantes y encerrados en su ‘burbuja de ser jefazos’. Pero la verdad es que no: ella es una persona muy cercana, muy comprometida en luchas políticas, y la verdad es que me sentí muy a gusto cuando la conocí en la Universidad de La Laguna, en el tribunal de la cátedra de María José Guerra y, posteriormente, cuando obtuve la beca de iniciación a la investigación. Estuve con ella en Madrid y allí también tuve la oportunidad de acceder a mucha de esa gente que lees y dices ‘estos son los importantes’. Ha sido una gran experiencia”.

Por ello, si todo sale bien y obtiene la convocatoria FPU, en septiembre debería instalarse en Madrid. “En principio, muy mal se tendría que dar la cosa para no lograrlo, pero se supone que compito con los mejores del Estado”. Tras el doctorado, su plan ideal sería poder incorporarse a la institución académica a través de alguna figura como la de Profesor Contratado Doctor, y si no saliera, su plan B es el que ya tenía cuando terminó Historia: el Máster de Formación de Profesorado, con vistas a opositar para ser profesor de Bachillerato. Pero su objetivo principal es el acceso al mundo de la academia.

Gracias a su particular trayectoria curricular, García Alemán ha podido comprobar que existen grandes diferencias metodológicas de una titulación de grado a otra, que él considera originada por una cuestión puramente disciplinar: “la manara de trabajar en Historia es muy diferente a la manara de trabajar en Filosofía. Hay grandes filósofos que trabajan de manera similar a los historiadores, pero hay otros no y, para mí, ese es un gran defecto: que hay algún ‘charlatán’, algo que es más complicado que exista es Historia porque siempre estás limitado por las fuentes”.

Puede que Víctor esté mediatizado por su formación previa como historiador, aunque él preferiría creer que, si hubiera estudiado Filosofía en primer lugar, tampoco se hubiera dejado influir por esos autores que él considera menos rigurosos porque, de hecho, admira a muchos que destacan, precisamente, por su rigor: Marx, Kant, Hume o Aristóteles, al que considera no solo uno de los grandes filósofos que ha habido, sino un científico social “brutal”. 

¿Quiere eso decir que rechaza la metafísica? La respuesta, sorprendentemente, es negativa. “La metafísica me parece interesante y creo que todos la hacemos en algún momento, es inevitable tener que trabajarla. Mi crítica no es tanto a la metafísica como al estudio excesivamente abstracto referido a nada, que se valora mucho por parte de cierta izquierda”, ideología con la que se identifica. “A mí me da mucha pena, porque me parece que abre la puerta a inutilizar la reflexión política en la izquierda”.

Gabinete de Comunicación


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