La Universidad de La Laguna celebró esta semana un acto de homenaje a su personal recientemente jubilado, tanto de profesorado como técnico de administración y servicios. Se trató de un acto
muy emotivo, en el que se valoró especialmente la importancia de la comunidad, las relaciones personales en el ámbito profesional, el servicio público y la igualdad de oportunidades que genera el sistema público de educación superior.
El rector del centro académico, Francisco García, sostuvo en la ceremonia que estos rituales de paso, que marcan el final de una etapa vital y el inicio de otra, son muy relevantes en la trayectoria individual y resulta muy gratificante su celebración. “Ustedes son la memoria viva de esta casa”, añadió, además de “pilares esenciales de esta institución, que es el principal ascensor social de Canarias”.
Francisco García afirmó que esta comunidad es esencial para la institución y les agradeció haber dedicado su vida a la Universidad de La Laguna, recordándoles que su alianza con esta universidad pública no expira aquí, sino que tiene un recorrido mucho más allá de la propia jubilación. “Intentaremos continuar con su legado con respeto, humildad y trabajo”.
Antes de la intervención del rector se exhibió un video corporativo en el que varios miembros de la comunidad académica explicaban qué era lo mejor que se llevaban de la universidad y qué habían aprendido de ella. Unos y otros mostraron su orgullo de pertenencia a esta institución, denominada ‘nuestra casa’, a la que habían dedicado tantos años en lo personal y en lo profesional. Satisfechos de su paso por la institución, agradecieron a la universidad todo lo vivido, momentos buenos y malos en los que, dijeron, siempre se sintieron acompañados.
Roberto Souto, profesor jubilado, habló en nombre del colectivo. Señaló que, desde su punto de vista, el carácter público de la institución favorece el sentido de pertenencia y que en estos momentos convulsos que estamos viviendo en el panorama global los valores que propugna este sistema son más necesarios que nunca. También recordó el reciente manifiesto en defensa de las universidades públicas canarias, que exige una financiación adecuada para estas instituciones.
Conminó al profesorado que está en activo a proponer una enseñanza de calidad, intentando que cada alumno o cada alumna se sienta plenamente reconocido como tal, esforzándose por que el
trato sea lo más personal posible. “Porque todos aprendemos más cuando nos sentimos tratados como personas, no como parte de una masa informe”, explicó. “No olvidemos que los docentes somos artesanos de nuestro trabajo”.
Por parte del PTGAS tomó la palabra Carmen Julia Hernández, quien fuera subdirectora de la Biblioteca Universitaria. Hizo un recorrido por sus años de trabajo en la universidad y puso énfasis en la oportunidad que ésta le dio de formarse y de poder participar en eventos nacionales de su sector exhibiendo las buenas prácticas del servicio al que representaba. Dijo además de sentirse muy orgullosa de haber participado en la creación de los catorce puntos de igualdad que tiene la Biblioteca desplegados por los distintos campus.
La asociación Alumni, que cumple en este ejercicio 25 años de su creación, también estuvo presente en la convocatoria, recordando los servicios que presta y el puente de conexión que suponen entre la universidad y sus antiguos alumnos y alumnas. La velada estuvo además amenizada por el saxofonista canario Fran Rodríguez.




