La Universidad de La Laguna presentó ayer, miércoles 22 de abril, una plataforma de simulación de fallos en cascada aplicada a sistemas hídricos insulares, desarrollada en el marco del proyecto europeo del programa Horizonte Europa GENESIS. Este sistema permite recrear escenarios de riesgo y analizar cómo una incidencia puntual puede propagarse a lo largo de la red de infraestructuras, comprometiendo el suministro de agua en territorios especialmente vulnerables como Canarias. La plataforma se ha desarrollado para las islas de Gran Canaria, El Hierro y La Palma y su objetivo es apoyar la toma de decisiones y mejorar la resiliencia de los sistemas de abastecimiento de agua en las islas.
El acto, celebrado en la Sección de Ingeniería Agraria de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería, reunió al equipo investigador, coordinado por el catedrático Juan Carlos Santamarta Cerezal y la profesora Noelia Cruz Pérez, junto a las investigadoras Jelena Koritnik y Megan Expósito Brazier, de la Universidad de La Laguna; y al especialista en inteligencia artificial Mehdi Khoury, de la empresa Ramparts & Light Limited. La sesión combinó la presentación de los resultados parciales del proyecto, la explicación técnica del modelo y la exposición de casos reales en las Islas, además de la puesta de largo del libro Infraestructura hídrica de las Islas Canarias: riesgos naturales y fallos en cascada, que recoge las principales conclusiones de la investigación.
Otro momento del a presentación.
Un sistema interconectado
El modelo parte de una idea clave que también se desarrolla en esta publicación: el sistema hídrico no funciona por partes aisladas, sino como una red interconectada en la que todos los elementos están relacionados. El suministro de agua depende del funcionamiento coordinado de captaciones, bombeos, conducciones y depósitos, pero también de la disponibilidad energética, los accesos a las infraestructuras y la capacidad de gestión. Cuando uno de estos elementos falla, el impacto no suele quedar aislado, sino que puede extenderse y afectar al conjunto del sistema. Precisamente esa capacidad de propagación, muchas veces difícil de detectar en condiciones normales, es la que el modelo permite anticipar y analizar.
Durante la presentación, Santamarta explicó que este trabajo se inscribe en una iniciativa europea orientada a mejorar la resiliencia de infraestructuras críticas frente al cambio climático en territorios insulares. Subrayó su vocación aplicada, como apoyo a la gestión del agua en un contexto en el que los sistemas son cada vez más exigentes y están expuestos a perturbaciones de distinta naturaleza. En este sentido, destacó que ya se está colaborando con entidades vinculadas a la gestión hídrica en islas como El Hierro y La Palma para aplicar estos modelos en procesos reales de análisis y planificación en las próximas semanas.
Por su parte, Noelia Cruz situó la investigación en el marco de las estrategias europeas de adaptación climática en regiones ultraperiféricas, donde factores como la insularidad, la dependencia de recursos limitados y la exposición a riesgos naturales hacen necesario avanzar hacia enfoques más integrados. Este trabajo combina herramientas digitales, análisis territorial y soluciones basadas en la naturaleza, con el objetivo de ayudar a administraciones, empresas y comunidades a identificar vulnerabilidades y anticipar escenarios de riesgo a medio y largo plazo.
Mehdi Khoury explicó que el modelo integra miles de nodos —infraestructuras y elementos del territorio— conectados entre sí que, en el caso de Canarias, representan desde galerías, pozos o nacientes hasta embalses, presas, depósitos de agua potable o redes de distribución, configurando una red que reproduce el funcionamiento real del sistema hídrico.
Según detalló, el sistema combina información geoespacial con datos sobre población y actividad económica, lo que permite no solo identificar el impacto directo sobre las infraestructuras, sino también estimar sus efectos sobre el servicio y la sociedad. La modelización se ha realizado a escala de secciones censales y se basa en datos procedentes de organismos como los consejos insulares de aguas, GRAFCAN o Red Eléctrica de España, incorporando además la interdependencia entre sectores, especialmente entre agua, energía y transporte.
Su funcionamiento se basa en tres elementos principales: el estado de integridad de cada infraestructura tras un evento, su dependencia de otros servicios —como el suministro eléctrico o el propio sistema hidráulico— y la disponibilidad operativa, vinculada a factores como el acceso o la capacidad de respuesta. A partir de esta lógica, permite representar distintos escenarios de perturbación asociados a riesgos naturales como incendios forestales, erupciones volcánicas, inundaciones costeras, deslizamientos, terremotos o episodios meteorológicos adversos, y analizar cómo estos pueden afectar a las infraestructuras y a sus relaciones con otros servicios esenciales.
Esta capacidad de simulación permite, por ejemplo, evaluar la exposición de infraestructuras críticas, analizar dependencias entre sistemas, explorar estrategias de respaldo energético o priorizar actuaciones de mantenimiento y protección. En la práctica, se trata de ensayar escenarios en un entorno controlado para comprender mejor el comportamiento del sistema y reducir la incertidumbre en la planificación.
Aplicación en islas
Durante la sesión, las investigadoras Jelena Koritnik y Megan Expósito Brazier mostraron ejemplos de aplicación en islas como El Hierro, La Palma y Gran Canaria. Entre ellos, la simulación de incendios forestales en el sur de La Palma, en municipios como Fuencaliente, Breña Baja, Los Llanos de Aridane, Mazo o El Paso, donde se pudo observar cómo una perturbación inicial puede afectar a distintas infraestructuras y generar consecuencias en cadena.
El modelo permite, por ejemplo, simular la pérdida de una infraestructura concreta —como una tubería o una estación de bombeo— y visualizar de forma inmediata cómo esa incidencia repercute en el resto de la red y en la población. Este tipo de análisis cobra especial relevancia en un contexto en el que muchas infraestructuras hidráulicas presentan un alto grado de antigüedad y requieren mantenimiento, lo que incrementa su vulnerabilidad.
El trabajo pone el foco en una idea central: la resiliencia de los sistemas hídricos no depende únicamente de la cantidad de agua disponible, sino también de cómo están organizadas las infraestructuras, de su grado de redundancia y de las relaciones que se establecen entre ellas. En territorios insulares como Canarias, donde buena parte de las instalaciones se concentran en zonas costeras y requieren impulsiones hacia cotas elevadas, el suministro está condicionado por factores como la energía, el almacenamiento o la capacidad de respuesta ante incidencias.
El libro presentado durante el acto recoge esta misma perspectiva y sintetiza el trabajo desarrollado, aportando claves para entender el funcionamiento del sistema hídrico en el archipiélago y orientar su adaptación a escenarios de mayor complejidad. En conjunto, la investigación plantea una forma de abordar la gestión del agua en territorios insulares centrada no solo en la disponibilidad del recurso, sino también en la capacidad del sistema para mantener su funcionamiento ante situaciones de estrés.


