La adaptación al cambio climático debe ser entendida como un proceso continuo, que surge como respuesta anticipada a una modificación de diversos sectores y sistemas terrestres por causa de los cambios en el clima y en su inestabilidad natural, por tanto, cuando hablamos de horizonte temporal viene definido por los niveles finales de estabilización de los gases de efecto invernadero en la atmósfera.
Es por ello, que surge la necesidad de crear un ente que produzca información actualizada de la variabilidad de nuestros ecosistemas y territorios, que permita generar planes de actuación dinámicos acordes con los cambios constantes que vive el planeta en general, y finalmente, con carácter de perdurabilidad en el tiempo.