La decana del Colegio Oficial de Logopedas de la Comunidad Valenciana, M Teresa Estellés, abrió hoy jueves 10 de julio la ponencia oficial del Congreso Internacional de la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología (AELFA), que se celebra estos días en el campus de Guajara de la Universidad de La Laguna, y que en la mañana de hoy versó sobre la logopedia, la expresión oral y la lectura. Estellés explicó que los logopedas siempre han tratado los problemas de comunicación oral desde una visión preventiva o patológica, cuando lo más adecuado es intervenir previamente, es decir, enseñar a la gente a enfrentarse a un discurso público.
Ni hablamos como escribimos ni escribimos como hablamos, apuntó la logopeda, para quien intentar memorizar un discurso irá siempre en detrimento de la espontaneidad del orador y del interés de la audiencia, que asiste a una intervención forzada.
Para Estellés, lo primero que hay que tener claro es que uno es merecedor de hablar en público, bien por su experiencia y cercanía al tema en cuestión, bien porque tiene que mucho que aportar en ese ámbito. Pero hay que tener delimitados los objetivos que se han marcado y la intención del discurso, puntualizó la experta.
La preparación previa resulta clave si el orador pretende transmitir autoafirmación, confianza y que finalmente resulte un deleite para él hablar en público. Según una encuesta realizada en Estados Unidos, celebrada tras las últimas elecciones, sólo el 6% del mensaje se fija a través de la palabra; el 36% lo hace mediante la voz y la palabra y el 58% a través del lenguaje corporal, es decir, mediante la mímica, gestos, actitud y postura.
La logopeda sostuvo que es muy importante comenzar una intervención pública atrapando la curiosidad del oyente, creando una expectativa en él y, de esta manera, lograr empatía con la audiencia. Los elementos de apoyo de todo orador deben ser el control emocional, es decir, ni reprimir totalmente las emociones y expandirlas innecesariamente; un adecuado tratamiento a la parte de agradecimientos, que debe hacerse mirando a las personas y con tranquilidad, al tiempo que un ensayo suficiente de los tiempos y de la gestión de los silencios.

