El rector de la Universidad de La Laguna, Francisco J. García, ha firmado hoy, lunes 9 de marzo, el acta de recepción de parte de la biblioteca particular del bibliotecario y bibliófilo Rafael González Becerra, donados por su viuda, Antonia Saavedra García, para cumplir su última voluntad. Esta colección está compuesta por un centenar de títulos y algunas colecciones de grabados de los siglos XVIII y XIX, en unas notables condiciones de conservación que evidencian el mimo que este coleccionista puso en el cuidado de los ejemplares.
En el acto también estuvieron presentes la vicerrectora de Cultura y Extensión Universitaria, Isabel Karely León; la directora de Secretariado de Desarrollo Cultural y Biblioteca, Isabel Castells; la directora del Servicio de Biblioteca, Soledad Jacobe; la responsable del Fondo Antiguo de la Biblioteca, Cande González; y la jefa de sección de Fondos Especiales, Liti García-Ramos.
La colección donada cuenta con libros de destacados impresores del siglo XVIII como Gabriel Sancha, Joaquín Ibarra, Pedro Marín y la prestigiosa Imprenta Real. Entre sus títulos destacan varias ediciones del clásico “El Ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra; “Aventuras de Gil Blas de Santillana”, de Alain Rene Lesage; la “Colección de obras en verso y prosa de Tomás de Yriarte”; del siglo XVIII, obras de la literatura clásica española se autores como Quevedo y Góngora por la imprenta de Benito Cano y, del XIX, “Cuentos droláticos” de Honoré de Balzac ilustrados por el grabador francés Gustave Doré
Antonia Saavedra considera que esta donación supone un homenaje a Rafael González y su amor por los libros. Antes de fallecer manifestó su voluntad de que parte de su valiosa biblioteca fuera donada y, aunque no especificó exactamente qué lote, parecía claro que se trataba del contenido de un mueble que guardaba los libros bajo llave. A la hora de seleccionar a qué institución iban a ser donados, fue crucial el criterio de uno de los compañeros del fallecido en la Biblioteca Nacional, que apreció que la mejor opción era la Universidad de La Laguna.
Los ejemplares ya se encuentran en el Fondo Antiguo de la biblioteca universitaria y ahora solamente resta el cuidadoso proceso técnico para su catalogación rigurosa y puesta a disposición del personal investigador que desee consultar este valioso patrimonio bibliográfico que, desde hoy, pertenece a la Universidad de La Laguna.

