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Astrofísica, un área puntera en investigación y formación

viernes 18 de septiembre de 2026 - 09:25 GMT+0000

Alguno de los investigadores e investigadoras en Astrofísica participantes en este reportaje: Manuel Collados, Ginevra Favole, Pablo Rodríguez, Arianna di Cintio y Jairo Méndez.

La presencia de la Universidad de La Laguna en el Festival Starmus, la apuesta del Cabildo de Tenerife por impulsar el sector aeroespacial a través de la iniciativa Tenerife Space Horizon y el reconocimiento internacional que, año tras año, recibe el área de Astrofísica de la institución académica por la calidad de su investigación y de su docencia reflejan el momento de proyección que vive esta disciplina en la isla. Un liderazgo cimentado en la estrecha colaboración de la Universidad de La Laguna con el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y en el acceso a infraestructuras de primer nivel y a unos cielos privilegiados para la observación astronómica.

Investigadores del Departamento de Astrofísica de la Universidad de Laguna en distintas etapas de su carrera académica analizan los principales retos a los que se enfrenta hoy esta área de conocimiento y las nuevas oportunidades de estudio que han abierto los avances en computación y el constante perfeccionamiento de los instrumentos de observación.

Arianna di Cintio.

Arianna di Cintio.

Influencia de los agujeros negros en la formación de las galaxias

La investigadora Arianna di Cintio lidera la línea de investigación dedicada al estudio de la formación de galaxias mediante teoría y simulaciones numéricas. Su trabajo se desarrolla en el grupo de Astrofísica y Cosmología Teórica (ACT), del que es responsable y en el que también se investiga la estructura y evolución del universo a gran escala. Su investigación se centra en el análisis de simulaciones cosmológicas de galaxias, tanto sistemas similares a la Vía Láctea como galaxias más pequeñas, las conocidas como galaxias enanas. Estas simulaciones se realizan a partir de distintos modelos teóricos y, posteriormente, se comparan con las observaciones astronómicas de galaxias reales para determinar qué modelos reproducen con mayor fidelidad las propiedades observadas.

En este ámbito de investigación, Di Cintio lidera dos proyectos financiados por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El primero, “Simulaciones numéricas de galaxias enanas para investigar problemas actuales en la formación de galaxias (TINY)”, fue concedido dentro de la convocatoria de Consolidación Investigadora y ha concluido recientemente. El segundo, “Investigación Numérica de Galaxias Enanas en Nuestro vecindario Cósmico (INGENIO)”, obtuvo financiación en la última convocatoria del Plan Estatal de Generación de Conocimiento. Ambos parten de un mismo objetivo: comprender el papel que juega la retroalimentación de los agujeros negros en la evolución de las galaxias enanas.

“Se trata de una línea de investigación muy puntera, porque hasta hace pocos años no se sabía que los núcleos galácticos activos (AGN, por sus siglas en inglés) también podían encontrarse en el centro de galaxias pequeñas, además de en galaxias de mayor tamaño, como las elípticas o las espirales”, explica. Por esto es particularmente interesante comprender mejor cómo influye esta retroalimentación en la evolución de las galaxias enanas analizadas. Los primeros resultados ya han demostrado que la presencia de un agujero negro central activo puede reducir la formación de nuevas estrellas en una galaxia enana.

El proyecto INGENIO, iniciado recientemente, se centra en el estudio detallado de las galaxias que forman parte del denominado vecindario cósmico, el entorno de grupo local más próximo a la Vía Láctea. “Esta investigación analizará el grupo de galaxias que rodea a la Vía Láctea y a Andrómeda para estudiar cómo la presencia de agujeros negros o núcleos galácticos activos puede reducir la formación estelar”, explica Di Cintio.

Tanto INGENIO como TINY tienen su origen en la participación de la investigadora como co-investigadora principal del proyecto internacional CLUES (Constrained Local UniversE Simulations), un consorcio que desarrolla simulaciones del grupo local a partir de condiciones iniciales restringidas “que por primera vez permiten estimular nuestro propio vecindario cósmico con la correcta condición inicial”, apunta. Sobre esa base, su equipo incorpora el efecto de los núcleos galácticos activos y de los agujeros negros para investigar cómo influyen en la evolución de las galaxias enanas.

“La colaboración con este proyecto internacional nos ha proporcionado las condiciones iniciales necesarias para desarrollar nuestras simulaciones y estudiar con mayor detalle las propiedades de estas galaxias”, añade. La estrecha colaboración con el consorcio internacional quedó patente el pasado mes de junio, cuando el IAC acogió el congreso anual del proyecto CLUES, que reunió a más de 40 especialistas en este campo procedentes de países como China, Alemania, Italia y el Reino Unido.

Francisco Shu Kitaura Joyanes

Francisco Shu Kitaura Joyanes

Evolución del universo a gran escala

La investigadora Ginevra Favole desarrolla, junto con el investigador Francisco Shu Kitaura Joyanes, una línea de trabajo paralela dentro del grupo ACT centrada en el estudio de la estructura a gran escala del universo. “Nuestro objetivo es entender y modelizar cómo el universo pasó de las pequeñas fluctuaciones cuánticas surgidas instantes después del Big Bang a la compleja red de estructuras que observamos hoy en el cosmos”, explica. Para ello, el equipo emplea simulaciones cosmológicas que permiten modelizar las distintas regiones que conforman la llamada red cósmica. En este contexto, la investigación de Favole se centra en desarrollar modelos que describen la relación entre los halos de materia oscura y las galaxias que albergan.

Los halos de materia oscura son enormes estructuras invisibles que rodean a las galaxias. Aunque la materia oscura no puede observarse directamente, constituye la mayor parte de la materia del universo y ejerce la fuerza gravitatoria necesaria para que las galaxias se formen y evolucionen en su interior. En este sentido, los halos actúan como el armazón invisible sobre el que se construye la estructura visible del cosmos.

“Utilizamos los datos provenientes de distintos telescopios sobre galaxias con propiedades muy diversas para desarrollar modelos teóricos que nos permitan relacionarlas con los halos de materia oscura que necesitamos simular”, explica Favole. Dado que la materia oscura no emite ni absorbe luz, estos halos no pueden observarse de forma directa y deben reconstruirse mediante simulaciones numéricas de la evolución del universo. La investigación liderada por Favole consiste, precisamente, en establecer ese vínculo entre las galaxias observadas y sus correspondientes halos de materia oscura. Para ello, el equipo combina modelos físicos, grandes volúmenes de datos astronómicos y la capacidad de cálculo de los superordenadores, con el objetivo de reproducir fielmente las propiedades que presenta la estructura a gran escala del universo.

Ginevra Favole.

Ginevra Favole.

Aunque su investigación se apoya en los datos recopilados por grandes proyectos internacionales, como el Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI) o el telescopio espacial Euclid, Favole aclara que su trabajo se desarrolla principalmente en el ámbito teórico. “Nosotros nos dedicamos a desarrollar la teoría necesaria para entender estos datos”, afirma.

En los últimos años, uno de los principales avances del grupo ha sido alcanzar un grado de precisión sin precedentes en el modelizado de la estructura a gran escala del universo. Este progreso ha sido posible gracias al desarrollo de modelos matemáticos cada vez más sofisticados y al uso de técnicas avanzadas de inferencia bayesiana, un enfoque estadístico que permite reducir la incertidumbre asociada a las observaciones y estimar con mayor fiabilidad los parámetros que describen el universo. “Esto nos permite ser extremadamente precisos a la hora de modelizar lo que vemos en el cosmos, algo que hace apenas unos años era inalcanzable y que, además, ahora podemos hacer con mucha mayor rapidez”, destaca Favole.

Esta línea de investigación se materializa en “Inferencia Bayesiana a Nivel de Campo para Reconstruir el Universo (FIRE)”, un proyecto liderado conjuntamente por Favole y Kitaura y financiado por la convocatoria del Plan Estatal de Generación de Conocimiento. Su objetivo es desarrollar una cadena completa de análisis capaz de procesar los datos de los cartografiados cosmológicos de nueva generación con mayor rapidez y precisión. Para lograrlo, el proyecto integrará múltiples trazadores de la red cósmica, como distintas poblaciones de galaxias y cuásares, e incorporará tanto los efectos introducidos por los propios instrumentos de observación como los procesos físicos que gobiernan la evolución del universo.

Según explica Favole, FIRE supone un importante avance en el análisis cosmológico, que podrá proporcionar conocimientos esenciales que impactarán en los futuros cartografiados cosmológicos y en la comprensión de la evolución del universo.

Jairo Méndez Abreu

Jairo Méndez Abreu.

La supervivencia de galaxias sin bulbo

El investigador Jairo Méndez Abreu lidera el grupo de investigación Evolución Cósmica de Galaxias Análogas a la Vía Láctea (CEMWAY) y es el investigador principal del proyecto internacional BEARD (Bulgeless Evolution And the Rise of Discs, “Evolución de las galaxias sin bulbo y el nacimiento de los discos”), coordinado desde el IAC y la Universidad de La Laguna. El equipo ha combinado observaciones obtenidas con varios telescopios del Observatorio del Roque de los Muchachos y simulaciones numéricas para explicar cómo galaxias análogas a la Vía Láctea han logrado evolucionar hasta la actualidad sin desarrollar grandes bulbos en sus regiones centrales.

Estos esferoides luminosos, habituales en el centro de las galaxias espirales, desempeñan un papel clave en su estabilidad y favorecen su supervivencia durante los procesos de fusión de galaxias. El proyecto surgió con el objetivo de comprender cómo estructuras tan frágiles como los discos finos de las galaxias espirales han conseguido mantenerse intactas a lo largo de la evolución cósmica, mediante el estudio de galaxias similares a la Vía Láctea y el uso de simulaciones numéricas.

El equipo de investigación utilizó más de 600 horas de observación con varios telescopios del Observatorio del Roque de los Muchachos para estudiar una muestra de galaxias análogas a la Vía Láctea. A partir de estos datos, aplicaron técnicas avanzadas de análisis y desarrollaron simulaciones numéricas que permitieron interpretar los resultados desde una sólida base teórica. No obstante, Méndez Abreu destaca que BEARD es un proyecto de marcado carácter internacional, codirigido por la investigadora Ramón y Cajal Adriana de Lorenzo-Cáceres, en el que han participado 13 instituciones de España, Italia, Países Bajos, México, Chile y el Reino Unido.

Entre los principales resultados del proyecto, el investigador destaca la reciente publicación de tres artículos en revistas científicas de alto impacto que ofrecen una primera explicación de cómo las galaxias análogas a la Vía Láctea sin bulbo han logrado sobrevivir a lo largo de la historia del Universo.

El equipo investigador ha demostrado que, aunque muchas de estas galaxias experimentaron procesos de fusión durante su evolución, dichas colisiones se produjeron “estando en un mismo plano y con similar rotación”. Esta configuración hace que las fusiones sean mucho menos destructivas y permite preservar estructuras tan frágiles como los discos finos característicos de las galaxias espirales. Según explica Méndez Abreu, esta hipótesis, respaldada por simulaciones numéricas, proporciona una explicación plausible de la supervivencia de las galaxias sin bulbo durante la etapa de grandes fusiones que marcó la evolución del Universo.

Méndez Abreu afirma que en la actualidad el equipo continúa analizando el resto de las observaciones obtenidas durante el proyecto para explorar otros aspectos relativos a la evolución de estas galaxias, entre ellos la cantidad de estrellas que incorporaron de otros sistemas a lo largo de su historia. Además, el proyecto ha permitido elaborar el mayor catálogo de galaxias análogas a la Vía Láctea reunido hasta la fecha. En esta línea de trabajo se enmarca un nuevo proyecto de investigación financiado por la última convocatoria del programa Proyectos de Generación de Conocimiento del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El proyecto, denominado Análisis con resolución temporal de galaxias análogas a la Vía Láctea (TRAMWAYS) estará dirigido por Médez Abreu y Adriana de Lorenzo-Cáceres y dará comienzo en septiembre.

El investigador subraya también la importancia de la retroalimentación entre los datos obtenidos a partir de las observaciones astronómicas y las simulaciones numéricas. Mientras las primeras proporcionan la evidencia empírica, las segundas permiten interpretar esos resultados y comprender los procesos físicos que han determinado la evolución de estas galaxias.

Pablo Rodríguez Gil

Pablo Rodríguez Gil.

Descifrar los discos de acreción

“Todo el mundo sabe que el Sol tiene cuerpos orbitando a su alrededor”, ejemplifica Pablo Rodríguez Gil, investigador del grupo BINACOMP Estrellas binarias de la Universidad de La Laguna, para presentar sus líneas de investigación. Antes de que existieran los planetas, recuerda, el Sistema Solar era un enorme disco de polvo y gas. Poco a poco, ese material fue agrupándose hasta formar los planetas, que terminaron limpiando el disco a medida que crecían. Ese proceso da nombre a uno de los principales objetos de estudio de su investigación, los discos de acreción. “Es una estructura que aparece en muchísimos lugares del universo”, apunta.

Su trabajo se centra en comprender cómo evolucionan estos discos cuando rodean a objetos compactos. Estudia especialmente las binarias compactas, sistemas formados por dos estrellas en los que una de ellas puede ser una enana blanca, una estrella de neutrones o un agujero negro. La intensa gravedad de ese objeto atrae material de su compañera, que acaba formando un disco de acreción.

Aunque también estudia sistemas con estrellas de neutrones y agujeros negros, gran parte de su investigación se centra en las variables cataclísmicas, binarias cuyo objeto compacto es una enana blanca. “Con agujeros negros conocemos unas pocas decenas. Con estrellas de neutrones conocemos unos pocos más. Pero con enanas blancas conocemos miles”, afirma. Esa abundancia le permite comparar un gran número de sistemas y comprender mejor el comportamiento de los discos de acreción.

Otra de sus líneas de investigación analiza qué ocurre con los sistemas planetarios cuando estrellas similares al Sol llegan al final de su vida. “Lo más probable es que el Sol engulla todos los planetas interiores, probablemente hasta Marte”, explica. Los restos de esos cuerpos terminan formando un nuevo disco de acreción alrededor de la enana blanca y dejan una huella química en su atmósfera. Analizando su espectro, los investigadores pueden reconstruir la composición de aquellos antiguos planetas. Para resolver estas cuestiones, Rodríguez Gil combina observaciones astronómicas con modelos teóricos. “Lo normal es que ambas aproximaciones se retroalimenten”, afirma.

Ese proceso implica revisar constantemente lo que se cree conocido. “Tú obtienes unos datos con los mejores telescopios disponibles y piensas que ya lo tienes todo resuelto”, señala. Sin embargo, la llegada de telescopios como el James Webb Space Telescope o el futuro Extremely Large Telescope permite observar el universo con un nivel de detalle sin precedentes y descubrir fenómenos que obligan a replantear las explicaciones anteriores. “Y así es como avanza la ciencia: corrigiéndose continuamente”, indica.

Una parte importante de esas observaciones las realiza con HiPERCAM, una cámara de alta velocidad instalada en el Gran Telescopio Canarias en cuyo desarrollo científico participó desde sus inicios. El instrumento obtiene imágenes simultáneas en cinco bandas del espectro visible con una altísima resolución temporal, lo que permite estudiar objetos cuyo brillo cambia en cuestión de segundos. “La idea fue hacer una cámara que observara al mismo tiempo en el mayor número de colores posibles”, explica. Hoy, HiPERCAM es uno de los instrumentos más demandados del GTC porque sirve para investigaciones sobre binarias compactas, exoplanetas, galaxias y estrellas variables, entre otros objetos astrofísicos.

Manuel Arturo Collados

Manuel Arturo Collados.

Comprender el campo magnético del Sol

Predecir el comportamiento del Sol con la misma precisión con la que hoy se pronostica el tiempo atmosférico es uno de los grandes retos de la física solar. Ese es uno de los objetivos del grupo ESPSOL (Espectropolarimetría Solar) de la Universidad de La Laguna, dirigido por Manuel Arturo Collados. “La meteorología estudia cómo se comporta la atmósfera terrestre: las masas de aire frío y caliente, los frentes, los movimientos de la atmósfera… Nosotros hacemos algo muy parecido, solo que añadimos un ingrediente más: el campo magnético”, afirma.

Para avanzar en esa capacidad de predicción, el grupo estudia el campo magnético del Sol. “El Sol genera sus propios campos magnéticos; está lleno de pequeños, y no tan pequeños, imanes que aparecen y desaparecen”, cuenta Collados. “Nuestro grupo se dedica a estudiar cuáles son las propiedades de esos campos magnéticos: cómo aparecen y desaparecen, cómo interaccionan con la materia, si la calientan, si la enfrían y cómo se van amplificando o desapareciendo a medida que evolucionan”, afirma.

Collados explica que su trabajo busca entender de dónde surgen los campos magnéticos del Sol. “Nosotros pensamos que se generan en su interior. En determinadas condiciones, ese campo magnético asciende desde el interior hasta la superficie y, cuando llega allí, es cuando observamos fenómenos como las protuberancias solares o las eyecciones de materia hacia el medio interplanetario”, expone. Asimismo, para el grupo es fundamental entender qué condiciones hacen que una de esas estructuras magnéticas se vuelva inestable y cómo se propaga la energía que libera.

Para ello, cuentan con tres líneas de investigación. La primera es el desarrollo de instrumentación científica especializada. El grupo cuenta con un instrumento instalado en el Observatorio del Teide y participa como investigador principal a nivel europeo en el desarrollo del Telescopio Solar Europeo, una infraestructura que permitirá estudiar con mayor detalle los campos magnéticos solares y predecir cuándo se producirán las erupciones. “Lo único que podemos hacer es mirar el Sol e identificar las regiones donde pensamos que existe una mayor probabilidad de que ocurra un fenómeno de este tipo. Pero no sabemos predecir exactamente cuándo sucederá ni cuánta energía va a liberar”, explica.

La segunda línea se centra en las simulaciones numéricas. “Hacemos simulaciones numéricas, de acuerdo con las ecuaciones que describen el plasma, para saber qué podemos esperar del comportamiento de esos campos magnéticos cuando se encuentran en un entorno parecido al que tiene el Sol”, explica. “Cuando las cosas encajan nos ponemos muy contentos porque quiere decir que nuestra teoría y nuestras observaciones están de acuerdo. Y cuando no encajan, ahí está la parte interesante”, afirma. En esos casos, las diferencias entre el modelo y la realidad indican que aún existen procesos físicos por comprender.

La tercera línea corresponde a las observaciones solares. El equipo obtiene datos mediante sus instrumentos, los analiza y los compara con las predicciones de las simulaciones. “Cuando todas esas piezas se unen (mejores simulaciones, mejores instrumentos, mejores telescopios, mejores métodos de análisis y nuevos algoritmos) es cuando realmente aumenta nuestra capacidad para comprender el Sol y, en el futuro, poder predecir estos fenómenos con mayor precisión”, señala.

Emma Fernández.

Emma Fernández.

Reconstruir la historia de la Vía Láctea

“Identificando poblaciones estelares dentro de nuestra galaxia intentamos reconstruir cuál ha sido su historia de formación”, explica Emma Fernández, investigadora de los grupos PEG Poblaciones estelares en galaxias y CEMWAY Evolución Cósmica de Galaxias Análogas a la Vía Láctea de la Universidad de La Laguna. Su trabajo se centra en el estudio de las poblaciones estelares que forman parte de la Vía Láctea para reconstruir la historia de formación de nuestra galaxia.

Las diferencias en sus propiedades químicas, dinámicas y en la edad indican que algunas de estas poblaciones se formaron en ambientes distintos e, incluso, fuera de la Vía Láctea, antes de ser absorbidas por ella. “Todo ello nos habla sobre las complejidades de la formación de galaxias en el universo”, señala.

La investigadora está especializada en el estudio de la composición química de las estrellas. Su trabajo se enmarca en la arqueología galáctica, una disciplina que estudia las propiedades de las estrellas para reconstruir el pasado. Como las galaxias evolucionan durante miles de millones de años, resulta imposible observar ese proceso directamente. “Nuestros restos fósiles son las estrellas”, afirma.

Las primeras estrellas se formaron a partir de hidrógeno, helio y un poco de litio. Al morir, enriquecieron con elementos más complejos el medio interestelar, del que nacieron nuevas generaciones de estrellas. Esa huella química, junto con sus movimientos y edades, permite reconstruir la historia de la Vía Láctea e identificar fenómenos como la fusión de otras galaxias con la nuestra a lo largo del tiempo.

Sin embargo, la composición química por sí sola no basta para reconstruir la historia de la galaxia: datar el momento de formación de las estrellas es esencial. Durante años, los investigadores utilizaban modelos para inferir la edad de las estrellas y asumían que las más pobres en elementos químicos eran también las más antiguas, mientras que las más enriquecidas eran las más jóvenes. No obstante, esa relación no siempre es directa. Dos estrellas pueden tener una composición química similar y haberse formado en momentos completamente distintos o incluso en otras galaxias antes de ser incorporadas a la Vía Láctea.

La misión Gaia, de la Agencia Espacial Europea, ha supuesto un punto de inflexión al multiplicar el número de estrellas estudiadas y mejorar la precisión de las observaciones. “Mientras que el proyecto anterior, Hipparcos, proporcionó distancias para unas 100.000 estrellas, Gaia nos está dando información de alrededor de 2.000 millones”, explica. Este avance ha permitido reconstruir la Vía Láctea con un nivel de detalle sin precedentes. “Gaia ha supuesto como ponerse unas gafas con mucha más graduación: la imagen un poco borrosa que teníamos de la galaxia ahora la vemos mucho más nítida”, compara.

Fernández formó parte del proyecto TEMPOS, que permitió avanzar en la determinación precisa de las edades de las estrellas gracias a las observaciones de Gaia. En concreto su estudio reveló detalles desconocidos hasta el momento de la historia de formación de los discos fino y grueso en los que se distribuye nuestra galaxia. Actualmente lidera FOGALERA-Chem, un proyecto en el que se aplican metodologías avanzadas para analizar grandes bases de datos de observaciones estelares. El objetivo es estudiar las propiedades químicas, junto con la dinámica y las edades de las estrellas, con una completitud mucho mayor, y así avanzar en la comprensión de la historia de la galaxia que habitamos.

Veinte años de docencia puntera en España

El curso 2026-2027 el Máster de Astrofísica de la Universidad de La Laguna cumplirá 20 años. Lo hace convertido en referencia nacional e internacional de una formación especializada puntera. El investigador Jairo Méndez Abreu, actual director del programa de máster afirma que “ofrecemos la mejor formación en Astrofísica en España en este momento, no solo gracias a la elevada calidad de la docencia, sino también a la colaboración directa con el IAC, que favorece su formación práctica”. La investigadora Arianna Di Cintio, quien ejerció como directora de este máster los últimos dos años, coincide: “Esta formación es puntera no solo en España sino en Europa y se beneficia además de su cercanía con el IAC y todas las infraestructuras y recursos compartidos con el IACTEC”.

Ambos investigadores señalan además el alto nivel de los egresados de este programa, que en su mayoría deciden continuar la carrera investigadora mediante un doctorado tanto en la ULL o el IAC como en instituciones y centros de investigación de primer orden en todo el mundo. Di Cinto añade que también existe un porcentaje del alumnado que decide dedicarse a otros ámbitos relacionados con el área, como la computación o la instrumentación. Por esto, la dirección del Máster trabaja actualmente en una reformulación del programa académico para adaptarlo a las nuevas necesidades formativas y de internacionalización que los especialistas han percibido durante estos últimos años.

“No nos conformamos, y queremos seguir siendo pioneros, tras ser el primer máster impartido en la Universidad de La Laguna”, afirma Méndez Abreu. Explica que el nuevo programa de máster se plantea con una formación completamente en inglés, para abrir más puertas a la colaboración y la posibilidad de establecer más convenios internacionales que potenciarán la calidad de la investigación que surja de estos intercambios. Además, se está trabajando en un rediseño de la estructura del máster para fortalecer líneas de trabajo como la inteligencia artificial o el desarrollo de instrumentos con vistas al sector espacial.

Colaboración con el IAC

La Universidad de La Laguna y el IAC mantienen desde hace años un convenio de colaboración que, según Pablo Rodríguez Gil, director del Departamento de Astrofísica, acaba de prorrogarse. “Precisamente lo prorrogamos a finales de mayo y ahora estamos trabajando en una adenda para seguir adaptándolo a los nuevos tiempos”, explica. El acuerdo permite que el personal investigador de ambas instituciones forme parte tanto del Departamento como del Instituto y refuerza una colaboración que se extiende a la docencia en los grados en Física y Matemáticas, los trabajos de fin de estudios, el Máster en Astrofísica y el programa de doctorado de la Universidad de La Laguna, coordinado estrechamente con el programa interno del IAC. Además, el Instituto tiene a la Universidad de La Laguna como universidad de referencia, al igual que ocurre con otras grandes instituciones científicas y sus universidades en otros países.

Jairo Méndez Abreu añade que esta alianza permite a estudiantes e investigadores acceder a observatorios de referencia, así como a instrumentación y servicios informáticos de primer nivel. No obstante, subraya que “el principal beneficio de esta colaboración es el capital humano compartido y el compromiso de trabajar en líneas de investigación conjuntas”. Esa apuesta se refleja en la fortaleza de un departamento que sobresale por la calidad de su producción científica, su posición en los principales rankings internacionales y su capacidad para captar financiación en convocatorias nacionales y europeas. Un ecosistema de excelencia que consolida a Canarias como uno de los grandes polos internacionales de la investigación astrofísica y la sitúa en la vanguardia de los avances científicos en este campo.

Este reportaje es una iniciativa enmarcada en el Calendario de Conmemoraciones InvestigaULL, proyecto de divulgación científica promovido por la Universidad de La Laguna.

Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (Cienci@ULL)

 


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