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Una tesis de la ULL propone integrar la competencia digital en la enseñanza de español

viernes 09 de octubre de 2026 - 09:09 CEST

Saber utilizar habitualmente un móvil, una aplicación o una plataforma digital no significa necesariamente saber emplear la tecnología para aprender. Tampoco ser estudiante universitario implica haber adquirido automáticamente las herramientas para organizar el propio aprendizaje, planificar una tarea o evaluar el trabajo realizado. Esta es una de las ideas de partida de la tesis doctoral de Mónica Souto González, defendida en la Universidad de La Laguna.

El trabajo, titulado Políticas educativas y prácticas pedagógicas. La integración planificada del desarrollo de competencias clave en el currículo de Español como Lengua Extranjera en la educación superior, analiza cómo incorporar de manera explícita la competencia digital y la competencia personal, social y de aprender a aprender en cursos universitarios de nivel inicial de Español como Lengua Extranjera (ELE).

La tesis, adscrita al Programa de Doctorado en Educación, ha sido dirigida por Teresa González Pérez. El tribunal estuvo presidido por Rafael Carpintero Ortega, de la Universidad de Estambul, y contó con Juan Manuel Díaz Torres, de la Universidad de La Laguna, como secretario, y María Pilar Valero Fernández, de la Universidad de Heidelberg, como vocal. El trabajo obtuvo la mención cum laude y la Mención Internacional, esta última tras la realización de una estancia de investigación en una universidad extranjera.

La investigación surgió de dificultades que Souto observaba de forma recurrente entre su alumnado: problemas para organizarse, comprender qué se esperaba en determinadas tareas, planificar el trabajo o utilizar los criterios de evaluación para mejorar. A ello se sumaba la tendencia a asumir que, por utilizar tecnología de forma cotidiana, el estudiantado ya disponía de competencia digital.

Sin embargo, la práctica mostró que “saber utilizar un dispositivo o una aplicación no significa necesariamente saber buscar y seleccionar información de forma crítica”. La investigadora identificó así una contradicción: se exigían al alumnado determinadas capacidades para realizar las tareas con éxito que, al darse por adquiridas, no siempre se enseñaban de manera explícita.

Utilizar la tecnología para aprender

La tesis plantea que estas competencias no deben trabajarse como contenidos independientes, sino integrarse en las propias actividades, los objetivos del curso y la evaluación. Los resultados apuntan a una mayor coherencia entre lo que se pretende aprender, el trabajo desarrollado en el aula y la forma de evaluarlo, además de favorecer una participación más consciente del alumnado en su proceso formativo.

En el ámbito digital, esto supone pasar de utilizar una herramienta simplemente para completar una actividad a emplearla también para buscar y seleccionar información, gestionar materiales, revisar producciones o resolver necesidades concretas. Al mismo tiempo, el alumnado adquiere un papel más activo en la planificación, revisión, autoevaluación y evaluación entre iguales.

Uno de los ejemplos destacados por Souto es la evaluación entre pares de las interacciones orales, en la que los estudiantes analizan el trabajo de sus compañeros y proponen posibles mejoras. Para la investigadora, uno de los aspectos más valiosos es que descubren que «un compañero o compañera también puede ser una fuente de aprendizaje», reduciendo progresivamente su dependencia de la profesora para validar cada decisión.

Investigación y mejora de la práctica docente

El estudio se desarrolló entre 2019 y 2023 mediante un enfoque cualitativo de investigación-acción, estructurado en cinco ciclos sucesivos de planificación, actuación, observación y reflexión sobre la práctica docente. Entre las medidas aplicadas estuvieron la simplificación de los instrumentos de evaluación, el uso de los criterios antes y durante las tareas, el desarrollo de estrategias para buscar información en internet y una organización más clara de los entornos digitales. El proceso también transformó la propia manera de enseñar de Souto. La planificación dejó de centrarse exclusivamente en los contenidos lingüísticos para incorporar también qué necesita saber hacer el estudiante y qué apoyos requiere para avanzar hacia una mayor autonomía.

Este cambio afectó especialmente a la evaluación, que deja de entenderse únicamente como una comprobación final para convertirse en una herramienta que acompaña el aprendizaje y permite planificar, revisar y tomar decisiones de mejora. La investigación modificó asimismo su relación con los recursos digitales. Frente a la acumulación de plataformas y herramientas, Souto apuesta por seleccionarlas en función de las necesidades pedagógicas: «Ahora intento que la tecnología no añada complejidad, sino que la reduzca».

Aunque el estudio se desarrolló en el ámbito del Español como Lengua Extranjera, sus principios pueden aplicarse a otros contextos educativos. Buscar y seleccionar información, planificar una tarea, colaborar, revisar una producción o utilizar herramientas digitales con una finalidad concreta son capacidades presentes en numerosas materias.

Souto advierte, no obstante, de que no existe una receta que pueda trasladarse automáticamente a cualquier aula, ya que las estrategias deben adaptarse a los objetivos, al alumnado y a las condiciones de cada contexto. La formación del profesorado se plantea así como uno de los ámbitos con mayor potencial para trasladar a la práctica conceptos como la competencia digital, la autorregulación, la colaboración o la evaluación formativa.


Archivado en: Destacado, Investigación, Portada ULL

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