En su cuarta jornada, la V edición de Campus América celebró el seminario «El velero de Cristal: Los valores no se enseñan, se descubren: educación en valores con el arte, la literatura y la cristalografía», en el Salón de Actos del Módulo A de la Facultad de Educación. Esta iniciativa está coordinada por Juan Pedro Rivero González, profesor del departamento de Didácticas Específicas de la Universidad de La Laguna. Asimismo, está impulsada por la Scholas Cátedras, asociada a la red Scholas Occurrentes, organización internacional social y aconfesional que impulsó el Papa Francisco a través de la Universidad del Sentido que promueve el pacto educativo global. La propuesta ha sido desarrollada en colaboración con la Universidad de La Laguna y diversas instituciones de América Latina.
El proyecto nació en el entorno académico de la ULL y se ha llevado a la práctica en un colegio de iniciativa social de Buenos Aires, ofreciendo una propuesta innovadora de formación integral a partir de la obra literaria “El velero de cristal” José Mauro de Vasconcelos. El alumnado participó en actividades creativas y de experimentación con cristales, haciendo de la ciencia y la expresión artística el camino que lleva a docentes y estudiantes hacia el descubrimiento de valores humanos esenciales.
Presentada en una sesión de mañana en modalidad presencial y en línea, la experiencia interdisciplinar vincula ciencias sociales y experimentales, arte y literatura, mostrando que el aula puede ser un laboratorio de creatividad, pensamiento crítico y apertura. Su dimensión internacional refuerza el valor educativo del proyecto, evidenciando cómo la cooperación académica transforma la enseñanza en un auténtico camino de encuentro y crecimiento humano.
Como ponente invitada, la jornada contó con la profesora Valeria Cintia Fuertes, del Departamento de Fisicoquímica de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Fuertes es también corresponsable de la Asociación de Cristalografía en Argentina y a nivel mundial. Además, estuvo presente Ana Niro, directora del Colegio Sagrada Familia de Buenos Aires donde se implementó la experiencia, con mucha implicación del cuerpo docente. La participación de ambas, a la que se unió Juan Pedro Rivero, permitió dar a conocer el desarrollo de la propuesta desde la colaboración académica hasta su puesta en práctica en el aula.
En una mesa redonda posterior, intervinieron los docentes de la Universidad de La Laguna Humberto Hernández Hernández, catedrático jubilado del área de Lengua Española; Javier Sicilia Rodríguez, profesor del Departamento de Bellas Artes; Sonia Plasencia Carrillo, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación; y Juan José Marrero Galván, profesor del Departamento de Didácticas Específicas. El objetivo de esta segunda parte ha sido establecer un conversatorio desde disciplinas diversas que enriquezcan la acogida del proyecto.
Para cerrar la mañana, el alumnado asistente respondió a una serie de cuestiones que aparecen en una papeleta dentro de un sobre e introducirlas en una urna, emulando unas elecciones. En el mismo sobre de la papeleta, entregada previamente, dispusieron de un documento con la estructura básica de la mesa redonda con preguntas, además de poder hacer nuevas preguntas al profesorado que iba interviniendo.

Valeria Cintia Fuertes, del Departamento de Fisicoquímica de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Presentación del proyecto
Juan Pedro Rivero introdujo la iniciativa, una propuesta didáctica con tres años de dedicación que dio como fruto un artículo científico, ahora mismo en revisión en una revista Q1. El profesor indicó que las personas asistentes podrían consultar en el escenario del Salón de Actos algunos materiales de muestra con los que han trabajado: el cuaderno docente, algunas imágenes, un velero de cristal realizado con cristalografía, productos para el crecimiento de cristales y la propia novela de Vasconcelos.
Rivero explicó el nacimiento de “El velero de cristal”, cuyo germen estuvo en el aula de Didáctica de las Ciencias Sociales del grado de Primaria de la Universidad de La Laguna, en la que él mismo pensó cómo abordar el último tema de la asignatura, dedicada a los valores, para abordarlo de manera rigurosa, científica y multiplicadora.
Una inspiración de origen fue el trabajo elaborado por Alfonso López Quintás, profesor de Estética de la Universidad Complutense de Madrid en que desarrolló un juego de cartas a partir de cuadros famosos de la Historia del Arte. Con esta herramienta se generó un aprendizaje del trabajo de equipo, la creatividad y cumplimiento de las reglas del juego. En este punto, se invitó a las Scholas, en esa búsqueda de implementar el pacto global educativo, a lo que se unió también la profesora Fuertes. Fruto del diálogo surgió este proyecto interdisciplinar desde la cultura del encuentro.
Rivero subrayó que la premisa de la iniciativa educativa es que los valores no se enseñan, se descubren y necesitan ser experimentados. “Una teoría no es real hasta que no se concreta en la existencia de una persona”, añadió, indicando que la relación con los objetos se profundiza en el encuentro, creando una realidad nueva.
En sus palabras, la novela de Vasconcelos, que trata sobre la vulnerabilidad, la soledad, la imaginación, el deseo de relación y una vida interior que desborda la primera mirada, sirve como herramienta de aprendizaje de valores desde la experiencia. Rivero habló así de la pedagogía del descubrimiento, que va desde una realidad concreta a una realidad de encuentro.
Respecto a la cronología, se partió de la puesta en práctica en Argentina, con una prueba piloto que se presentó en un congreso en Bucarest en 2024, como iniciativa que se está implementando. En 2025 se presentó Roma casi concluida y la experiencia definitiva se mostró en Bali en 2026. Por último, las Cátedras Scholas lo presentaron en esta edición de Campus América.
En esta experiencia inicial, participaron 700 estudiantes, 60 profesores en Argentina y se establecieron una serie de encuestas para el profesorado y las familias en distintos niveles educativos, desde los 3 a los 17 años, para evidenciar el valor real de esta iniciativa.
Valeria Cintia Fuertes dedicó su ponencia a la cristalografía como camino para descubrir valores, vinculado al movimiento social de Scholas, que tiene como idea la enseñanza sin fronteras, dejando de lado las diferencias y valorando los encuentros, contando con participantes de Latinoamérica, Barcelona, Madrid, Miami o Israel.
a profesora señaló que los cristales forman parte de nuestra vida cotidiana, como la sal y el azúcar o los móviles, todo hecho de cristales diferentes. Habló de la belleza de lo visible de los cristales, de los que apreciamos solo una forma, lo que nos hace preguntarnos si esa es toda la realidad o es más grande, como lo es una geoda o todo lo que lo constituye a nivel interno, como los átomos, los iones y las moléculas. Así se puede establecer una correlación con que mi realidad es mucho más profunda de lo que puedo percibir.
Esto se puede vincular con la educación, desde el poder del encuentro de la naturaleza humana en proyectos como este: la relación entre átomos para ordenarse en una estructura cristalina se compara con la relación humana observando un mismo proceso.
Fuertes reveló que este camino se construye con paciencia, durante días, estableciendo un símil con que nadie va a una clase y se aprende un tema de principio a fin. Este proceso requiere registrar cambios y volver a mirar hasta obtener el producto final, que es más divertido y enriquecedor si se trabaja en equipo, observando los cambios, escuchando las aportaciones de otras miradas para ayudarnos y construir en común.
Ana Niro presentó cómo llevar la teoría a la práctica del aula. A partir de reuniones por videoconferencia, se convirtió en un proyecto real que se llevó a cabo ante una problemática de la escuela que dirige en torno a la inclusión, no solo desde la discapacidad, sino también otros por contextos vulnerables, con muchas variables. Una maestra llegó preocupada sobre cómo se aíslan a determinados estudiantes y empezaron a ver cómo enfrentarlo en todos los niveles educativos, definiendo cómo enseñar valores y profundizar en el interés por la inclusión del alumnado.
En el centro educativo La Sagrada Familia, se aplicó a los niveles de infantil y primaria, hasta los 12 años, tratando de transversalizar la experiencia pedagógica en un contexto de vulnerabilidad, lo que hizo que se convirtiera en un reto que contaba con la buena voluntad de la comunidad y la profesionalidad de del profesorado.
Niro mostró el recorrido del proyecto en este colegio, con un calendario escolar que en Argentina va de febrero a diciembre. En el primer mes, se llevó a cabo la capacitación docente y acuerdos generales, adaptándolo a los diferentes niveles educativos. En ese momento, el profesorado leyó el libro, hicieron un borrador del proyecto, adaptándolo al currículo que tocaba ese año.
En marzo, se elaboraron los proyectos institucionales, complementando la posibilidad ir nivel a nivel. En abril, se pone en conocimiento con el alumnado y la familia, para llegar a un compromiso por su parte, y se realizan las primeras acciones. De mayo a julio, se pusieron en marcha los proyectos en las aulas, según la prescripción de los contenidos y otras variables, transversalizado en un proyecto más general.
En agosto, en la celebración del Día de la Niñez, se entregaron kits para hacer crecer cristales, en el que trabajaron sobre flotación, rayos de la luz y diferentes aspectos científicos. Cada estudiante fue enviando fotos de cómo crecían los cristales en casa a partir de ese regalo del día de las familias. En septiembre, se celebraron festejos científicos, en noviembre, tuvieron una feria de ciencias con más de 2000 asistentes y, finalmente, en diciembre, se hizo la evaluación con docentes, familias y la comunidad. Para el profesorado, la evaluación fue más cualitativa y muy minuciosa, describiendo cómo obtuvieron los materiales ante la falta de recursos, cómo conseguir hacer los cristales, que requirió varios intentos por parte del alumnado.
Como cierre de la presentación de “El velero de cristal”, Valeria Fuertes reflexionó sobre cómo partiendo del asombro se llega al valor: “algo que nos llama la atención despierta la curiosidad, que abre la puerta a formular preguntas y, para responderlo, hay que planificar una experiencia, eso lleva a una situación de encuentro humano y un descubrimiento común” concluye.

