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La ULL participa en un estudio sobre la evolución del teletrabajo en España tras la pandemia

jueves 24 de septiembre de 2026 - 12:25 GMT+0000

Un estudio en el que participa la Universidad de La Laguna analiza la evolución del teletrabajo en España tras la pandemia y la consolidación de los modelos híbridos. La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, utiliza datos del Instituto Nacional de Estadística y muestra que, aunque en los años posteriores a la pandemia disminuyó progresivamente la frecuencia del trabajo a distancia, la valoración de esta modalidad por parte de los trabajadores mejoró.

El trabajo, en el que participa el catedrático de la Universidad de La Laguna David Pérez Jorge, se centra en los cambios registrados entre 2021 y 2022, dos años que los autores consideran clave en la transición desde el trabajo remoto impulsado por la pandemia hacia modelos híbridos más consolidados. A partir de dos conjuntos de datos transversales representativos de la población española, que reúnen información de 4.606 teletrabajadores, los resultados revelan una reducción significativa de la frecuencia con la que se teletrabaja. Al mismo tiempo, mejoró la valoración general de esta experiencia por parte de los empleados, lo que apunta a una creciente aceptación del trabajo a distancia.

Esta evolución también se refleja en la distancia entre la frecuencia con la que los empleados teletrabajan y la que desearían hacerlo. Los investigadores han observado que esta brecha aumentó de forma notable, especialmente entre las personas más jóvenes y con mayor nivel educativo. Estos colectivos muestran una mayor preferencia por el trabajo a distancia, en línea con cambios más amplios en la percepción de la flexibilidad laboral y de la conciliación entre la vida profesional y personal. Según los autores, el desajuste entre estas preferencias y las posibilidades que ofrecen las organizaciones podría tener consecuencias sobre la motivación y el bienestar de los empleados.

Los autores consideran que estos resultados muestran cómo el teletrabajo en España ha pasado de ser una respuesta de emergencia ante la pandemia a convertirse en un ámbito de negociación entre las expectativas de los empleados y las decisiones de las organizaciones. En este contexto, el estudio subraya la importancia de desarrollar políticas laborales capaces de conciliar las demandas de flexibilidad con otros objetivos, como la productividad, la inclusión y el bienestar de los trabajadores.

En este sentido, los autores señalan varias implicaciones en las organizaciones a la hora de diseñar sus políticas de trabajo híbrido. Una de ellas es que el teletrabajo se percibe cada vez más como un indicador de la calidad de un puesto laboral, y no solo como un beneficio adicional. No obstante, reconocen que el trabajo a distancia no siempre es una opción viable y recomiendan establecer políticas diferenciadas en función de las características y necesidades operativas de cada puesto. En su opinión, definir de forma transparente los criterios de acceso al teletrabajo puede contribuir a prevenir percepciones de trato injusto entre los empleados.

Por otro lado, las posibles desventajas que experimentan los trabajadores que teletrabajan requieren, según los autores, una respuesta activa por parte de las organizaciones. Entre las medidas que proponen se encuentran los programas de mentoría, las interacciones estructuradas entre empleados y unas normas claras sobre disponibilidad y derecho a la desconexión. También destacan la importancia de proporcionar apoyo técnico y equipamiento ergonómico, medidas que pueden reducir las molestias asociadas al trabajo a distancia y contribuir a igualar las condiciones entre empleados con diferentes entornos domésticos. A la hora de diseñar estas políticas, los investigadores consideran además necesario tener en cuenta factores como las condiciones de la vivienda, las responsabilidades de cuidado y las competencias digitales de los trabajadores.

Por último, los autores subrayan la necesidad de que los responsables políticos garanticen que la expansión del teletrabajo no contribuya a ampliar las desigualdades en el mercado laboral. Consideran necesario desarrollar marcos regulatorios que favorezcan un acceso seguro y equitativo y que, al mismo tiempo, protejan derechos como el de la desconexión y el acceso a unas condiciones saludables de trabajo desde el hogar.

El estudio también apunta a nuevas líneas de investigación: proponen incorporar al análisis del desajuste entre las preferencias y las posibilidades de teletrabajo variables como los rasgos de personalidad de los trabajadores o las características de su espacio de trabajo en el hogar. Estos factores permitirían comprender mejor las consecuencias psicológicas que puede tener, en los modelos híbridos, la distancia entre las expectativas de las personas empleadas y las posibilidades reales de teletrabajar.


Archivado en: Destacado, Investigación, Portada ULL