Campus América aborda en su recta final un seminario sobre el papel de los derechos humanos en la sociedad de hoy en día y cuáles pueden ser las aportaciones desde el campo del trabajo social. Dirigido por la profesora titular Celsa Cáceres, esta propuesta reúne en la Facultad de Educación a profesorado experto de Chile, Uruguay, México, Brasil y Colombia.
Este conjunto de docentes forma parte de una red internacional centrada en la formación en trabajo social, y ha escogido Campus América para fortalecer sus líneas de actuación y proponer nuevos trabajos colaborativos. Los derechos humanos son la brújula de esta red y, en este caso, del propio curso. “Son la motivación principal de esta colaboración internacional y comparada, aspiramos a contar con una red establece el tiempo, y este seminario forma parte de ese camino”, señaló Cáceres esta mañana en el momento de la apertura.
El curso aborda los fundamentos teóricos y políticos de los derechos humanos, las experiencias en las distintas universidades latinoamericanas y sus desafíos institucionales, para luego finalizar con las prácticas docentes que mejoren esta formación. “Se trata de una red concebida como un laboratorio abierto”, añadió.
Marina Servio, profesora titular de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina), especializada en políticas sociales y derechos humanos, intervino en primer lugar para hablar de ‘Formación y derechos humanos: un campo en disputa’. Para la ponente, la densidad y la orientación de la formación en derechos humanos no son un dato técnico, sino un campo de controversia política.
Para ella, se ha roto un dique que parecía infranqueable que es el cariño institucional sobre instigadores contra la democracia, precursores y colaboradores del golpe militar en su país que son visitados y aupados desde las cárceles. En este contexto formal, se suma ahora una reducción significativa de los contenidos de los planes de estudio en trabajo social a través de un sistema de créditos reducido. “Durante décadas se pensó en la universidad pública como institución crítica y autónoma, para pasar ahora a otro que las mide por su productividad, de ahí la proliferación de titulaciones cortas y salidas laborales flexibles y precarizadas”, aseguró la ponente.
La profesora argentina agregó que las ciencias sociales y el trabajo social desde una perspectiva crítica ha sido continuamente cuestionado, en el sentido de que trata materias molestas para el concepto hegemónico del Estado, interpelándolo. “Cuando se recorta la carrera lo primero que se recorta es su densidad teórica, es decir, el marco sustancial de estas materias”.
Con una clara tendencia hacia la criminalización de las migraciones y con los derechos sociales en retroceso, defender la densidad de los planes de estudio resulta clave, en un momento en pleno desguace de las políticas públicas, explicó. “Nuestros planes de estudio no son un logro consolidado, sino un piso que se viene a recortar según las veleidades políticas. “El derecho no es techo: es piso”, concluyó la ponente.
En Latinoamérica, según Celsa Cáceres, la formación en derechos humanos incluida en los planes de estudio en mucho más vasta que en Europa, donde esta materia se ha dado por conquistada. Existe de hecho poca permeabilidad del contexto a las aulas, porque los jóvenes de hoy no han llegado a entender la importancia de los derechos humanos para sostener la democracia.
“Hay una clara hegemonía del campo jurídico cuando pensamos en derechos humanos”, sostuvo otra interviniente, quien consideró que desde el trabajo social hay mucho que aportar. “Hay que dar la batalla cultural en las aulas”.
El propósito de todo ello es trabajar en una investigación comparada en esta materia en distintas universidades latinoamericanas y algunas españolas (La Laguna, Islas Baleares y Complutense de Madrid), para conocer la realidad de cada institución en el enfoque de los derechos humanos a través del trabajo social, y mediante un estudio que está en proceso y en el que participan investigadores de esta red.


