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Especialistas en salud mental analizan en la ULL los retos de la prevención, la atención y el bienestar emocional

jueves 29 de octubre de 2026 - 16:37 CET

Fernando Rodríguez, Fernando Gómez-Pamo, Wenceslao Peñate, María del Rosario Cejas, Isabel León y Carlos de las Cuevas.

La Universidad de La Laguna ha celebrado este jueves 29 de octubre una nueva edición de ULL Debates, dedicada a analizar los desafíos actuales de la salud mental y el papel de las instituciones, los profesionales sanitarios y la sociedad en su abordaje. Bajo el título “Nuestra salud mental”, el encuentro reunió en el salón de actos del Edificio de Ciencias de la Comunicación (La Pirámide) a especialistas en psiquiatría, psicología y gestión sanitaria, quienes reflexionaron sobre la necesidad de ofrecer una atención integral que tenga en cuenta tanto las necesidades clínicas como las circunstancias personales y sociales que condicionan el bienestar emocional.

La jornada comenzó con una intervención artística de Ismael Barredo, educador social y musicoterapeuta, quien presentó una adaptación de su proyecto «Invisibles». Mediante la combinación de música en directo y videoarte, la propuesta busca visibilizar enfermedades que a menudo pasan desapercibidas y acercar al público las experiencias de quienes conviven con ellas.

La vicerrectora de Cultura y Extensión Universitaria, Isabel León Pérez, inauguró el encuentro con una reflexión sobre cómo situaciones como la pérdida de un ser querido, la precariedad laboral, la soledad o las dificultades económicas pueden afectar al bienestar emocional de cualquier persona, sin que necesariamente desemboquen en una enfermedad mental.

León explicó que el título de la jornada, “Nuestra salud mental”, responde a esa dimensión colectiva y a la responsabilidad compartida de las instituciones. En este sentido, defendió el compromiso de la universidad pública tanto con el bienestar de su comunidad como con la sociedad, a través de la investigación, la formación y la transferencia de conocimiento.

A continuación, el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de La Laguna Carlos de las Cuevas, quien participó en la organización del encuentro, introdujo el debate con una reflexión sobre la complejidad del sufrimiento humano. A partir de sus casi cuatro décadas de experiencia profesional, planteó la importancia de distinguir entre las dificultades emocionales propias de la vida cotidiana y los trastornos que requieren atención especializada.

El especialista advirtió tanto del riesgo de medicalizar situaciones habituales como de minimizar el sufrimiento de quienes padecen una enfermedad mental. Asimismo, recordó que la salud mental responde a la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales, por lo que su abordaje no puede limitarse al ámbito sanitario. Desde esta perspectiva, defendió que la universidad debe contribuir a crear un entorno en el que pedir ayuda no sea motivo de vergüenza y donde las personas sean valoradas más allá de sus resultados académicos o profesionales.

Prevención, evidencia científica y acompañamiento

La mesa redonda, moderada por la periodista de Radio Televisión Canaria Marta Rodríguez, contó con la participación de Fernando Gómez-Pamo Guerra del Río, director general de Salud Mental y Adicciones del Servicio Canario de la Salud; Wenceslao Peñate Castro, catedrático de Psicología de la ULL y director de su Unidad de Servicios Psicológicos y Logopédicos; María del Rosario Cejas Méndez, psiquiatra, doctora en Medicina y profesora asociada de Psiquiatría de la institución académica; y Fernando Rodríguez Otero, psiquiatra del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín y coordinador del Programa Ambulatorio Intensivo para el Abordaje de Trastornos de Personalidad y del Área de Trastornos de Personalidad del Plan de Salud Mental de Canarias.

Durante el diálogo, Cejas explicó que emociones como la tristeza, el miedo o la frustración forman parte de la experiencia humana y que la necesidad de intervención profesional debe valorarse en función de la intensidad del malestar y de su repercusión en la vida cotidiana. También subrayó la importancia de conocer la historia personal y el entorno de cada paciente para realizar una evaluación adecuada.

Por su parte, Rodríguez Otero puso el foco en las consecuencias del aislamiento social, especialmente entre las personas con trastornos mentales graves. En este sentido, destacó el papel de las relaciones personales y de los espacios de apoyo en los procesos de recuperación.

Desde la perspectiva psicológica, Peñate defendió la importancia de recurrir a intervenciones respaldadas por la evidencia científica. El catedrático destacó los avances en los tratamientos psicológicos y la disponibilidad de herramientas terapéuticas para abordar diferentes problemas de salud mental.

Gómez-Pamo, por su parte, incidió en la necesidad de ofrecer una atención cercana, basada en la escucha, la empatía y el acompañamiento. Reconoció que los servicios sanitarios no siempre pueden resolver las circunstancias sociales o personales que provocan el malestar, pero sí contribuir a aliviar el sufrimiento y proporcionar recursos para afrontarlo.

El encuentro contó también con la participación de la comunidad universitaria, que trasladó sus inquietudes a través de preguntas grabadas previamente en vídeo. Estas intervenciones permitieron abordar cuestiones como la influencia de las redes sociales en el bienestar psicológico, la precariedad y la incertidumbre, los límites de la atención sanitaria y el papel de la universidad en la creación de entornos académicos que favorezcan la salud mental.

Una mirada a la salud mental a través de la pintura

La jornada concluyó con la inauguración de la exposición “Una mirada diferente, más allá del diagnóstico, para recuperar, crecer y volver a vivir”, integrada por obras realizadas en el Taller de Pintura del Centro de Rehabilitación Psicosocial, vinculado al Servicio Canario de la Salud y al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.

La muestra destaca el valor de la pintura como herramienta de expresión emocional, socialización y recuperación personal. A través de sus creaciones, las personas participantes encuentran una vía para comunicar sentimientos y vivencias que, en ocasiones, resultan difíciles de expresar mediante las palabras.

La exposición podrá visitarse hasta el próximo 13 de noviembre en la planta baja del Edificio de Ciencias de la Comunicación (La Pirámide), prolongando la reflexión sobre la salud mental a través del lenguaje artístico.


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