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Universitarios que traspasan fronteras

jueves 06 de octubre de 2022 - 13:50 GMT+0000

De izquierda a derecha, algunos estudiantes participantes en esta convocatoria de prácticas extracomunitarias: François Moreno, Anya Tanit Álvarez, Haydee Crescente, Daniel Hernández y Fausto Gasparini.

Desde los tiempos en los que Erasmo de Rotterdam visitaba a su amigo Tomás Moro en la Universidad de Cambridge en el siglo XVI, la internacionalización forma parte intrínseca de la academia y se ha convertido en uno de sus pilares. En el siglo XXI, su papel es todavía más crucial y, prácticamente, es inconcebible una carrera en el seno de la institución que no comporte algún tipo de movilidad hacia otros centros de investigación o de educación superior.

Esta realidad, plenamente asentada entre profesorado y personal investigador, también atañe al alumnado, por lo que cada vez son más valorados aquellos currículos que muestren alguna estancia en otro país durante la formalización de los estudios superiores, pues supone un indicador de dinamismo, adaptabilidad y espíritu emprendedor. Dado su prestigio y asentamiento durante más de treinta años, las movilidades estudiantiles más conocidas y numerosas son las que se enmarcan dentro del programa Erasmus + dentro de la Unión Europea, pero no son las únicas.

La situación tricontinental de Canarias hace que para las instituciones académicas de las islas sea especialmente interesante abrir sus fronteras tanto a las universidades comunitarias como a las africanas y americanas. Con el propósito de cubrir los espacios extracomunitarios, este mismo año la Universidad de La Laguna, a través de su Vicerrectorado de Proyección, Internacionalización y Cooperación, puso en marcha una convocatoria financiada por el Cabildo Insular de Tenerife, para que una docena de estudiantes de grado y posgrado pudieran realizar prácticas en estos países que, además de su interés formativo, tuvieran una orientación de cooperación al desarrollo.

En total, la convocatoria establecía cuatro ayudas para estancias en Senegal, cuatro para Cabo Verde y similar cantidad para desplazamientos a cualquier otro país receptor de ayuda al desarrollo. Las cuantías dependían de la duración del periodo de prácticas: 1.600 euros para dos semanas, 1.800 para tres y 2.000 para cuatro, para sufragar los gastos de viaje, alojamiento y manutención durante las semanas de duración de la estancia.

Cada estudiante receptor de la ayuda ha contado con un tutor de la Universidad de La Laguna y otro de una institución local del lugar de las prácticas, pero es responsabilidad total del alumnado decidir dónde las va a realizar y establecer los contactos necesarios para formalizar su presencia en el extranjero. Además, como requisito para optar a esta ayuda, debía presentar un proyecto con las actividades que pretende desarrollar durante este periodo de prácticas que, como veremos, en ocasiones no es posible cumplir completamente para adaptarse a las circunstancias con as que se encuentre al llegar.

Crear una cultura

La vicerrectora de Proyección, Internacionalización y Cooperación, Lidia Cabrera, explica que el propósito de esta convocatoria es crear una cultura de la movilidad extracomunitaria y la cooperación. “Tenemos prácticas europeas muy importantes gracias a que el programa Erasmus+ está bien asentado. Pero siempre he tenido mucho interés en que el vicerrectorado abra una línea de prácticas extracomunitarias que se integre en nuestra línea de acción de cooperación”.

Para poner en marcha esta convocatoria se ha contado con la ayuda del Área de Acción Exterior del Cabildo de Tenerife, que aporta más de la mitad de la financiación y con la cual mantienen el programa “Cooperar cooperando”, que pretende implicar no solo a estudiantes, sino a la comunidad universitaria en general. Incluye formación en cooperación, sesiones de conversación en idiomas extranjeros y esta convocatoria de prácticas, que puede ser tanto de titulación en escenarios internacionales como de cooperación.

“La diferencia entre ambas es que las primeras son reconocidas con créditos y las otras están más cercanas al voluntariado. Pero cada centro puede reconocerlas como prácticas de carrera si lo desea, ya que todas están acompañadas por un convenio con la universidad, un plan de prácticas y tutores tanto en la universidad de La Laguna como en la entidad de destino, precisamente para que tengan ese aval académico que permita a los centros reconocerlas luego si lo creen oportuno”, explica.

La idea es que este programa tenga continuidad y, por ello, la vicerrectora confía en que una segunda convocatoria se abrirá en el primer trimestre de 2023, justo antes del final de su mandato. Es optimista sobre sus posibilidades de su continuidad porque estas estancias se integran en una estrategia mayor sobre cooperación con actividades que ya llevan en marcha tres cursos, como es el caso de las ayudas para proyectos de investigación con una orientación hacia la cooperación al desarrollo y con TFG y TFM asociados. “Así, un alumno puede hacer su TFG en el ámbito de esos proyectos y luego hacer las prácticas”.

Cabrera incluso tiene planes para expandir aún más estas prácticas mediante dos estrategias adicionales: involucrar a empresas y crear una red de centros de prácticas. Sobre lo primero, explica que, por ejemplo, Loro Parque se ha ofrecido a pagar el viaje y la estancia de hasta dos estudiantes para realizar prácticas en algunas de las reservas de recuperación de fauna que tiene por el mundo. Podría haber más empresas con centros en el extranjero que pudieran colaborar de un modo similar.

Sobre la red de centros, la Universidad de La Laguna ya financió la renovación de una escuela infantil en la localidad senegalesa de Hydrobase, en la cual se van a realizar prácticas dentro de esta convocatoria, y este año colaborará en la recuperación de un jardín botánico de la Pontifica Universidad Católica de Ecuador, que podría ser otro destino para estas estancias. “La idea es crear esa red de centros de prácticas de todas las áreas de conocimiento, e involucrar a empresas asociadas que también puedan subvencionar salidas”.

Las primeras experiencias

Fançois Moreno.

Fançois Moreno.

Durante el mes de agosto y principios de septiembre ya algunas de las personas seleccionadas realizaron su estancia, mientras que el resto la hará mayoritariamente en octubre, pues la convocatoria establece que el plazo máximo para realizar los desplazamientos es hasta el 15 de noviembre. François Moreno Hernández, estudiante de segundo del Grado en Derecho, ha sido quien ha realizado la estancia más lejana, pues ha estado durante prácticamente todo el mes de agosto en Colombia, más concretamente en la Unidad Central del Valle del Cauca (UCEVA), en la ciudad de Tuluá.

Moreno se había interesado por el proyecto de puesta en marcha del consultorio jurídico de la Universidad de La Laguna que la profesora Elena Sánchez Jordán está poniendo en marcha gracias a las ayudas concedidas por la universidad para proyectos relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para sus prácticas internacionales, pensó que sería interesante conocer una experiencia similar que ya estuviera asentada y así poder intercambiar buenas prácticas.

Eso le llevó al consultorio jurídico de la UCEVA, que lleva trabajando más de veinticinco años y da servicio a personas en riesgo de exclusión social no solo desde el ámbito jurídico, sino desde la investigación. “Se trabaja muy de cerca con población víctima del conflicto armado interno, la cual se ve envuelta en la Jurisdicción Especial Para la Paz (JEP), creado a raíz del acuerdo de paz firmado por el Gobierno con la Fuerzas Armada Revolucionaras Colombianas (FARC) en 2018, del que se desprende la creación de una jurisdicción especial, con leyes y tribunales específicos, para poder juzgar a militantes de las FARC, antiguos miembros del gobierno y a los paramilitares, y también restituir derechos a las víctimas”, explica Moreno.

Durante su estancia, el estudiante ha atendido a esta población en el consultorio, siempre acompañado por otros estudiantes y un docente. También realizó algunas visitas institucionales a alcaldías, la secretaría de gobierno y la escuela de la Policía Nacional; y salidas de campo a zonas rurales para acercarse a esa población vulnerable. “Tenemos la imagen estereotipada de la Colomba de los narcos, pero la realidad que he vivido es muy diferente, hay que visibilizar también eso para ayudar al país a salir de la situación en la que está. Pude ver de primera mano la realidad y eso te cambia”.

Anya Tanit Álvarez.

Anya Tanit Álvarez.

Anya Tanit Álvarez Pérez es estudiante del Máster de Formación de Profesorado en Lenguas Modernas (Francés), y además ya poseía el Máster de enseñanza de Español para Extranjero, por lo que decidió hacer una estancia en Senegal que realizó igualmente entre finales de agosto y principios de septiembre. Inicialmente, su destino iba a ser la ya mencionada escuela infantil que la Universidad de La Laguna ayudó a reformar en la localidad de Hydrobase en Saint Louis, pero dado que en esos momentos el alumnado estaba de vacaciones, al llegar hubo que hacer un cambio de planes y, finalmente, la universitaria desarrolló sus prácticas en un colegio público femenino de Saint Louis con alumnas de alrededor de once años. Su tutor por parte de la institución tinerfeña ha sido el profesor José Manuel Cruz Rodríguez, mientras que su contacto local fue Ndioro Sow.

El proyecto que había propuesto la universitaria versaba sobre desarrollo sostenible, pero ha tenido que adaptarlo al as necesidades docentes de la escuela en la que está, por lo cual está impartiendo clases de refuerzo de matemáticas y francés, en horario de 9:00 a 13:00 horas. “Me adapté e intentamos ir a la par con mi programa y el del profesor, tratando de tener actividades cada día. Ahora, por ejemplo, vamos a hacer un alfabeto con palabras que tengan que ver el medio ambiente, y las letras estarán hechas con plástico porque aquí es un problema ecológico, hay muchísima basura en las calles, las playas, por fuera de las casas, en todas partes”.

Tanit supo de la beca gracias a su tutora del Trabajo Fin de Máster, Carmen Marrero, y fue muy oportuno porque siempre había deseado ir a Senegal y, de hecho, ya había concurrido a una beca similar en el pasado, sin haberlo logrado. “El choque cultural fue duro, sobre todo por el hecho de venir sola y ser mujer. Al principio no me sentía segura por la calle pero, poco a poco, fui conociendo a gente de aquí y haciendo contactos con personas que me sugirió la profesora Marrero, y ya me siento más cómoda. Estoy en un barrio pequeño y todo el mundo se conoce”.

La estudiante cree que para futuras ediciones habría que intentar o bien que a cada destino vayan al menos dos estudiantes, o que el contacto local que los reciba está más presente. Aún así, pese a que cree que la convocatoria tiene que “limar” algunos detalles, considera que es una experiencia muy positiva y una convocatoria que debe seguir incentivándose, en parte, para ampliar los horizontes del propio alunado, que parece no querer ir más allá de destinos más conocidas: “cuando le explicaba que venía a Senegal, todo el mundo se extrañaba”.

Saida Chemlal

Saida Chemlal (cedida)

También a Senegal ha ido durante dos semanas Saida Chemlal El Yamani, estudiante del Master de Intervención Psicopedagógica de la Universidad de La Laguna que, inicialmente, también iba a ir a la escuela de Hydrobase y también tuvo que adaptar su plan de trabajo. Su proyecto inicial de intervención psicopedagógica abordaba tanto para el empoderamiento de la mujer y la prevención del abandono escolar, un problema muy frecuente en esa zona.

“Mi día a día en Senegal se basaba en observar la realidad de las mujeres y la educación de las niñas. Cuando fui, estaban de vacaciones pero, con la ayuda de mi tutora, pude quedar con muchas madres y estuve hablado con ellas y observando cómo funciona la educación, que es otro mundo. Algunos padres acogieron bien estas reuniones pero, sinceramente, fueron una minoría. Por otra parte, otras familias no fueron muy receptivas, porque cuesta intentar cambiar la cultura que está ahí, fija. También depende de qué parte de Senegal, pero en esa zona, las niñas abandonan la escuela porque su futuro parece que es casarse con un buen hombre y quedarse en la casa haciendo las labores domésticas. Sé que suena duro, pero esa es la realidad de ahí”.

También había otros condicionante socioeconómicos influyentes: “Muchas no querían seguir estudiando no solo porque piensan que su futuro depende de conseguir marido, sino porque tenían problemas económicos. Si no tienes dinero, no puedes ni ir a la escuela ni pagar los materiales y muchas de las familias no podían ayudarles en las tareas porque no tenían estudios, y eso afecta al rendimiento. Algunas tenían problemas de aprendizaje y no había un profesorado específico”.

Saida Chemlal se enteró de esta convocatoria por su tutora del Trabajo Fin de Máster, que casualmente es la propia vicerrectora, Lidia Cabrera, y le motivó a ir el hecho de que siempre ha tenido una conexión con África, en donde tiene sus raíces. A pesar de las dificultades experimentadas durante su proyecto, guarda un buen recuerdo de Senegal, país al cual no le importaría volver por una temporada larga. “Ellos, con lo poco que tienen, son tan felices, y eso me enseñó tanto… En Europa he visto a gente con mucho dinero súper amargada. Allá la gente está conectada con su corazón pese a su pobreza. Y eso solo lo vas a experimentar yendo ahí, no viendo documentales».

Daniel Hernández

Daniel Hernández

Finalmente, el cuarto estudiante que en el momento de escribir estas líneas ya había realizado su estancia es Daniel Hernández Peña, de cuarto curso del Grado en Economía, cuyas prácticas se desarrollaron en el Centro de Emprendimiento y Prestación de Servicios de la Universidad de Cabo Verde, que asesora a ciudadanos que quieren montar algún tipo de entidad empresarial o de prestación de servicios sociales, sobre cómo construir la forma jurídica de la entidad y el plan de negocio, y hacer un acompañamiento a lo largo del proceso.

“Como estudiante de Economía, un tema que he descubierto que me interesa es el del desarrollo” explica el estudiante. Descubrió la convocatoria a través de la página web de la universidad y la comentó con la profesora María del Cristo Monagas Pérez, que le daba clases en su facultad e hizo su tesis en Cabo Verde. “Ella me alentó a hacer las prácticas, me informó sobre la situación de Cabo Verde y me puso en contacto con otro profesor, Serafín Corral Quintana, que también había hecho investigaciones sobre Cabo Verde, y a partir de ahí comenzamos a trabajar para participar en la convocatoria”.

Detalla que ha estado dando apoyo a dos proyectos: uno promovido por dos estudiantes que quieren crear una empresa startup de importación e instalación de paneles solares rotatorios para aprovechar al máximo esta fuente de energía, y otro impulsado por cuatro Estudiantes de Enfermería que quieren montar una asociación que apoye a pacientes con dolencias crónicas como diabetes e hipertensión, cuya población afectada no está todo lo bien entendida que debería. Ha tenido un tutor técnico en la oficina, un director que le ha supervisado y ha trabaja codo con codo con otro estudiante en prácticas de Cabo Verde.

“La experiencia ha sido estupenda”, valora. “Te encuentras directamente con lo que es un país en desarrollo y sus necesidades. Personalmente, me ha ayudado a abrir la mente, a comprender mejor el mundo y adquirir un espíritu más crítico. Quiero seguir formándome en lo que es economía y estrategias para el desarrollo”. En el aspecto más humano, se sorprende por lo amable, abierta y acogedora que es la población local y porque “llevan la música en la sangre”.

Los próximos viajeros

Hay una parte del alumnado seleccionado que todavía no había partido para sus destinos de prácticas, que iniciarán a partir de la primera semana de octubre. Además, ha habido algunos estudiantes que han tenido que renunciar en el último momento por diversas causas. Por ello, es aventurado hablar de la experiencia ya que la trayectoria de los compañeros que ya han ido demuestra que, muchas veces, las circunstancias in situ fuerzan a cambiar los programas previstos. Aún así, vamos a conocer cuáles son las previsiones de este grupo que inicia sus prácticas extracomunitarias en breve.

Paola Serrano

Paola Serrano (cedida).

Paola Serrano Alemán estudia el último año del Grado de Física y realiza en octubre una estancia de tres semanas en la Universidad de Cabo Verde, en la capital (Praia)con Manuel Eulalio Torres Betancort como tutor de la Universidad de La Laguna y Sónia Vaz Semedo como homóloga en la institución de destino. Supo de la convocatoria gracias a la web de la Universidad de La Laguna, y ha planteado un proyecto sobre energías renovables, materia que le interesa especialmente pues, de hecho, sus prácticas obligatorias las realizó recientemente en Gorona del Viento, en la isla de El Hierro.

Por lo que sabe, durante su estancia en Cabo Verde cada semana le van a explicar diferentes tipos de energías renovables que se aplican en la universidad de Praia y al final le harán un informe que dé cuenta de su trabajo en esas instalaciones. “Al final, las renovables son parecidas en todos lados, pero siempre hay características específicas de cada lugar. Por ejemplo, allá utilizan muchas placas solares, mientras que en El Hierro no había. En la carrera había una asignatura sobre energías renovables, pero no es lo mismo verla en el papel que estar en el lugar, así que yo creo que voy a poder fortalecer mi conocimiento”.

Haydee Crescente

Haydee Crescente

Haydee Crescente Concepción también está en su último año de estudios, en su caso Derecho, y comenzará sus prácticas el 10 de octubre en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas en la Universidad de Saint Louis de Senegal. “Como no domino el francés, que es el idioma oficial, no haré los seminarios en la Facultad de Derecho, que sería mi titulación, sino en el Máster de Lenguas Aplicadas, que ahí si puedo utilizar el español y el inglés, explica. Su tutora en La Laguna es Inés Cobo Sáenz, profesora gracias a la cual conoció la existencia de esta convocatoria, y su tutor foráneo será Cheikh Guèye.

Por lo que ha podido saber, va a realizar labores de apoyo docente, centradas en dar pautas para un desarrollo efectivo de los derechos fundamentales en asuntos como medio ambiente, extranjería e inmigración. “No sé qué labores concretas voy a tener que realizar, si tendré que dar clases o participar en seminarios”. En todo caso, no sería su primera aproximación a labores de cooperación, pues desde 2018 es voluntaria de Cruz Roja, aunque sí será su primera experiencia internacional. “En este punto, todavía no lo he asimilado, me parece algo inimaginable, así que no tengo expectativas. Me interesa seguir con estos temas; por ejemplo, creo que podría hacer el TFG en esta sintonía, espero que las prácticas sirvan para encaminarme”.

María Pérez Díaz y Marta Rodríguez Morales son compañeras del Grado en Estudios Francófonos Aplicados e irán juntas a la Universidad Gastón Berger en Saint Louis (Senegal). Fueron informadas de esta ayuda por su profesora del grado Irene Hernández Cabrera, que visita muchas vece al año Senegal y les ha ayudado a buscar contactos locales, y tendrán como enlace local a Djidiack Faye. En principio, van a realizar labores de auxiliares de conversación para estudiantes de español, si bien cada una de ellas ha planteado un programa temático diferente que, en la medida de lo posible, tratarán de desarrollar.

Así, María Pérez planteó un plan de estudios para trabajar el idioma con a través de la música y de la novela gráfica. “Con la música me referiré a la que escucha gente de su edad. Pienso que la lengua depende muchísimo de la cultura y las costumbres de cada país. Por eso, no se haba igual en todos los sitios donde se habla español, y lo mismo sucede con el francés. También buscaré cantantes canarios y trabajaré expresiones hechas, el refranero… cosas que se utilizan día a día y que no se suelen trabajar cuando estudias un idioma académicamente.

“Tengo a la vez nervios y ganas, supongo que todos estaremos un poco igual, te dan esos nervios de que es algo nuevo, ir a otro sitio en el que no se habla tu idioma y la cultura es totalmente distinta. Pero también con ganas porque estoy segura que la experiencia va a ser buena”, reflexiona.

Por su parte, Marta Rodríguez impartirá un programa sobre la comida en el ámbito festivo y, si tiene tiempo suficiente, el lenguaje característico de cada una de las zonas “Desde principios de año realicé videos caseros con mi familia y amigos, explicando las comidas típicas de cada festividad. La actividad final sería que los estudiantes hicieran lo mismo y lo compartieran con otras personas”.

Rodríguez ya tenía cierta experiencia en cooperación porque, dentro de la asignatura “Francofonía, polifonía y multiculturalidad”, este mismo año pudo entrar en contacto con los menores inmigrantes alojados en el campamento de Las Raíces. “Me interesa poder ir a Senegal para escuchar el francés que se habla, las expresiones, porque los idiomas es lo que siempre me ha gustado”.

Fausto Gasparini

Fausto Gasparini

Senegal es también el destino del estudiante del Grado en Física Fausto Gasparini, en donde colaborará con la universidad local en el diseño de instalación fotovoltaica para los propios edificios de la institución. Este proyecto parte de otro iniciado el año pasado por el profesor de la Universidad de La Laguna Fernando Lahoz (que es su tutor en esta práctica por parte de la institución tinerfeña, mientras que Doiuma Kobor lo es en la institución local) gracias a la cual se dotó con electricidad a partir de energía solar a una escuela y un centro médico de un área rural senegalesa.

La instalación en la que trabajará el estudiante inicialmente iba a estar ubicada en un puerto pesquero pero, finalmente, por dificultades burocráticas, se centrará en el propio edificio universitario para abastecer sus instalaciones. “En la carrera tenemos una asignatura de energías renovables y medio ambiente pero no hay prácticas. Tres semanas allí, trabajando en el laboratorio, viendo la instalación y cómo funciona, es bastante más que una asignatura teórica”.

Esta no es su primera experiencia de voluntariado, pues desde 2019 colabora con Pequeño Valiente, pero sí es su primera experiencia internacional: “Ir solo a un sitio que no conoces emociona un poquito de todas las maneras, positivas y negativas. Tengo la suerte de que allí va a estar una ONG de Barcelona con la cual colaboramos en el TFG, y podré estar con ellos”.

Todos estos estudiantes son los pioneros de un programa que viene a ampliar la oferta de prácticas en el extranjero y, de ese modo, ayudar a formar nuevas generaciones más solidarias y abiertas al mundo y a otras culturas, gracias a la formación recibida en la Universidad de La Laguna.

Gabinete de Comunicación


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