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En la variación está el gusto

jueves 06 de julio de 2023 - 09:23 GMT+0000

María José Serrano, en el edificio departamental de Filología.

Las palabras y las construcciones gramaticales nos rodean y, hasta cierto punto, nos definen. Ya sea impresas en un periódico, difundidas en una red social o dichas de viva voz, expresan nuestras ideas, facilitan que interaccionemos con otros seres humanos y suponen una de las materias primas de la construcción social. Pese a que todas las personas se mueven dentro de un mismo marco común, que es la lengua que hablan, cada hablante selecciona las formas lingüísticas con las que se comunica de acuerdo a múltiples condicionantes, como su nivel cultural y académico, edad, localización geográfica, contexto en el que se desarrolla el acto comunicativo, sexo, ideología e incluso los rasgos de personalidad.

Desde un punto de vista gramatical, esta posibilidad de seleccionar se denomina variación, y ha sido una materia de estudio muy fecunda en todos los ámbitos del español, puesto que ayuda a caracterizar la lengua dentro de determinados contextos o grupos de personas bien acotados. Y a ello ha dedicado prácticamente toda su carrera la catedrática de Lingüística General de la Universidad de La Laguna María José Serrano Montesinos.

Licenciada en Filología Hispánica y doctorada por la Universidad de La Laguna desde 1993, ha desarrollado toda su carrera docente e investigadora en el mismo centro y, ya desde su tesis doctoral (acreedora del Premio Extraordinario de Doctorado), ha centrado su trabajo en el estudio de la variación morfosintáctica. Es creadora y coordinadora del grupo de investigación Comunicación, Sociedad y Lenguajes (CoSoLen) desde 2006, y ha alcanzado cinco sexenios de investigación consecutivos. Ha publicado ocho libros y más de un centenar de artículos, buena parte de ellos en revistas indexadas en el prestigioso repertorio Journal Citation Reports (JCR).También ha sido investigadora principal de varios proyectos obtenidos en convocatorias competitivas. Por estos y otros méritos, su candidatura fue la acreedora de la décimo segunda edición del Premio de Investigación de la Universidad de La Laguna, galardón que fue entregado durante la ceremonia del Día Institucional.

María José SerranoEl concepto de variación

La propia Serrano explica que la variación significa elegir entre varias alternativas que nos ofrece la lengua. En el caso de la gramática, campo al que se ha dedicado la investigadora, ello implica que tales alternativas conllevan cambios en el significado: “por ejemplo, entre decir ‘hay’ o ‘habemos’, o entre ‘yo creo’ y ‘creo’. Hay dos alternativas gramaticales que la lengua pone a disposición del hablante y se eligen en función del significado y para comunicar cosas distintas”. Esa última fase es, precisamente, el rasgo distintivo de la investigación que desarrolla la catedrática y el resto de componente del grupo CoSoLen: ir más allá de las cuestiones puramente formales y contextuales en el análisis de la variación morfosintáctica o gramatical, y centrarse en el significado que estas conllevan y su posterior distribución social y comunicativa.

“Estudiar la variación no es simplemente decir que, cuando un hablante dice “habemos”, es una persona que tiene un nivel de estudios bajo o que vive en el campo, porque no hace falta ser filólogo para saber eso. Se trata de profundizar en la naturaleza y características internas de esa variación morfosintáctica, teniendo en cuenta que la gramática es un elemento para construir significados: cuando un hablante elige una forma, elige también su significado. Esa sería la idea básica de lo que estamos haciendo nosotros en nuestro grupo de investigación, que considero que es un avance importante frente a estudios de corte sociolingüístico correlacional o cuantitativo, que realmente consisten en dar continuidad a enfoques tradicionales, meramente descriptivos y nada explicativos”.

Por ello, además de analizar los factores externos socioculturales, Serrano y sus colaboradores profundizan en las razones de esas elecciones: por ejemplo, por qué se dice ‘yo creo’ en lugar de, simplemente, ‘creo’. O ‘voy a venir’ en lugar de ‘iré’. Eso conlleva profundizar dentro de la gramática, que es el esqueleto de la lengua y la base de la comunicación, y estudiar todas las formas gramaticales de, en este caso, el español: los sujetos, las perífrasis y los tiempos verbales, por citar las más básicas. Ello no implica, sin embargo, descuidar el factor social de la morfosintaxis, ya que tales significados se distribuyen entre los distintos miembros de la sociedad.

Aunque los trabajos de la investigadora se centran en el español, la variación es un fenómeno común en todas las lenguas. “Hay muchísimas lenguas en el mundo, pero todas están más o menos “cortadas por el mismo patrón”, como dijo algún lingüista: todas tienen algún elemento formal como los verbos, porque deben ser capaces de manifestar las acciones, y todas tienen algún elemento que representa al sujeto, pues deben expresar quiénes participan en dichas acciones. La lengua es la experiencia social de la realidad, tiene personas que hablan (yo, tú, él, ella). En cualquier caso, todo ello deriva de la propia evolución de las lenguas, que es constante y claramente dependiente de la sociedad. Y también, y muy especialmente, es la manifestación de la propia experiencia del hablante con el mundo circundante, porque la lengua tiene una base experiencialista desde el punto de vista cognitivo”. Es por eso por lo que hemos añadido el componente cognitivo al estudio de la variación morfosintáctica, lo cual es algo que también nos define como grupo y constituye una línea de investigación novedosa”.
Desentrañar los mecanismos de la comunicación de una manera tan detallada exige utilizar una amplia variedad de muestras reales, extraídas de diferentes fuentes: publicaciones en Internet, periódicos y revistas, redes sociales, grabaciones de YouTube y también conversaciones espontáneas que los componentes del equipo graban y posteriormente codifican. De hecho, cada integrante de CoSoLen ha ido generando con los años un corpus propio que sirve como repositorio, cada uno de los cuales posee ya suficientes palabras como para obtener muestras representativas.

María José SerranoEl legado de Lavandera

Cuando realizó su tesis doctoral, Serrano estaba interesada en la sociolingüística correlacional, considerada actualmente como tradicional En esos estadios primigenios fue cuando conoció la labor de la filóloga argentina Beatriz Lavandera (1942-1998), que posteriormente resultó tan inspiradora que la catedrática de la Universidad de La Laguna no duda en afirmar que, tanto ella como su grupo de investigación, son “absolutamente lavanderianos”.Y ello no deja de conllevar algunas dificultades.

Como explica Serrano, Lavandera fue discípula de William Labov (1927), una de las figuras principales de la corriente de sociolingüística correlacional que dirigió la tesis doctoral de la argentina en la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos). El problema es que, en un momento dado, la discípula apercibió que en la teoría y metodología de su maestro había importantes lagunas, como la imposibilidad de considerar el significado en las variantes de naturaleza gramatical o morfosintáctica, algo que es realmente crucial para Serrano. Lavandera así contradijo alguno de los postulados de su maestro, lo cual le llevó a separarse de su doctrina y, por tanto, a polemizar con él y con sus seguidores.

Labov había avanzado mucho en los estudios de la variación desde un punto de vista fonético. “Para entendernos, variación fonética es cuando se dice “Cahlos” en lugar de “Carlos”, ‘borsa’ en lugar de “bolsa’, etc, en las que el cambio de sonido no afecta al significado. Pero, en cambio, en casos como ‘creo’ y ‘yo creo’, al ser variantes morfosintácticas no significan lo mismo, y a Labov se le escapó ese pequeño detalle. Lavandera señaló ese problema y descubrir que el gran maestro ha tenido un fallo no es plato de buen gusto. “Él inició esta corriente, que puede ser muy válida para la fonética, pero no para la morfosintaxis”.

Tanto para Lavandera como para Serrano y su compañero en el grupo CoSoLen, el profesor de la Universidad de Salamanca Miguel Ángel Aijón Oliva, es esencial estudiar el significado para entender la variación en este plano. Sin embargo, a muchos otros investigadores en el ámbito internacional les cuesta aceptar esa idea porque siguen fielmente los postulados de Labov, para quien la variación a cualquier nivel sigue siendo la existencia de dos formas de decir lo mismo. “En la fonética se puede afirmar eso, pero en la morfosintaxis ‘había’ y ‘habían’ no son dos formas de decir lo mismo. Lavandera fue la que en su momento afirmó que había problemas con el significado, porque la gramática conlleva significado siempre”.

Lavandera falleció pocos años después de que Serrano iniciara su carrera investigadora, así que no pudo conocer la escuela de seguidores surgida en la Universidad de La Laguna. “Escribió poco, pero cada vez que abres una de sus obras, te das cuenta de la magnífica intuición que tuvo, fue una de esas autoras que quedan para la eternidad. Y es posible que también influyera el hecho de ser una argentina en Estados Unidos, una mujer latinoamericana frente a un hombre blanco estadounidense… contra eso era difícil luchar”.

El caso es que la polémica entre estas dos maneras de entender la variación sintáctica persiste, por lo que aún hoy Serrano reconoce que hay ciertas revistas a las que ni se molesta en enviar trabajos porque sabe que no se los van a publicar, y algo similar sucede con determinados congresos y seminarios. La investigadora no duda en calificar esta cerrazón como “fundamentalista”, especialmente en América, aunque también en España, donde pese a los avances en la investigación, muchos lingüistas “no se han querido quitar ese velo” simplemente porque es lo que dijo William Labov a finales de los 60 y matizarlo “es ir en contra del gran padre”.

Para la catedrática, un hito en la difusión de la corriente metodológica que defiende fue la organización en la Universidad de La Laguna el I Simposio Internacional de Variación y Construcción de Significado celebrado los días 22 y 23 de noviembre de 2022, con una nutrida participación internacional tanto presencial como online de investigadores que comparten preocupaciones similares sobre la necesidad de encontrar explicaciones a la existencia de la variabilidad en la gramática y el discurso, y que dichas explicaciones deben incorporar sistemáticamente el complejo y polifacético fenómeno de la construcción de significados a partir de la variación gramatical.

Dada su orientación internacional, el seminario no se limitó al estudio del español y sus variedades, sino que hubo contribuciones dedicadas a fenómenos de variación en lenguas como el árabe, el búlgaro, el checo, el alemán o, incluso, el latín. Lo importante es que pudo atraer tanto a lingüistas integrados en el “núcleo duro” de esa concepción como a otros que, sin estar tan implicados, mostraron interés y curiosidad al respecto.

María José SerranoVariación y variante

Dentro del estudio de la variación -que, recordemos, abunda en cómo seleccionamos las palabras para comunicarnos-, un elemento sumamente importante es detectar el componente sociogeográfico, es decir, cómo se habla en cada lugar. Una primera apreciación que hace Serrano al respecto es que la terminología ha variado y, ahora la preferencia es utilizar el término “variedad” antes que “dialecto”, ya que este último ha llegado a adquirir un sentido peyorativo e insuficiente desde el punto de vista técnico.

“Se habla de ‘dialecto de tal lengua’, lo que indica una dependencia, de la subordinación de una forma a otra que se presupone mejor”, explica la especialista. “Al hablar de ‘variedad’, todas están al mismo nivel desde el punto de vista lingüístico. Todas las variedades son igual de legítimas. Luego habrá unas que, como hablante, te gusten más que otras, pero desde el punto de vista lingüístico-científico, hay que estudiarlas por igual”.

Por ello, hay que desechar la idea de que existan unas variedades más correctas que otras, o un español normativo frente a otro que no lo es. “Una persona puede opinar que no le guste la variedad canaria, o murciana o la que sea. Pero no la puede considerar incorrecta, y los lingüistas no deberíamos hacer ese tipo de matizaciones, y de hecho, la mayoría no las hacemos”.
En todo caso, el componente social, que conlleva el geográfico, es un factor relevante en la elaboración del discurso porque “la realidad y la lengua se condicionan mutuamente”. Así, están los clásicos ejemplos de la diversidad de palabras que poseen los esquimales para referirse a diferentes matices del color blanco o un caso similar, pero aplicado al color verde, que se da en las tribus del Amazonas. También va más allá del vocabulario y afecta a la construcción gramatical de las expresiones. Por ejemplo, en varias regiones del norte de España se utiliza solo el pretérito perfecto simple (“nunca fui a América”) en lugar del compuesto (“nunca he ido a América”).

Estilos, género y otros matices

Complejizando aún más la cuestión, además de la influencia de las variedades, otro elemento que entra en juego en el análisis de la variación son los estilos comunicativos. Esta idea fue formulada por Lavandera, y se refiere al hecho de que, cuando un hablante elige una forma, que conlleva siempre un significado, está creando también un estilo comunicativo diferenciado. “Eso se le criticaba en su día a la investigadora argentina: ‘Si distintos hablantes o grupos sociales crean distintos estilos comunicativos, ¿se supone que piensan de distinta manera? No necesariamente, se crean diferentes estilos según la situación comunicativa: no es lo mismo estar con amigos que en un entorno planificado, pues el estilo se contextualiza de acuerdo con la situación comunicativa. El hablante no es un robot, y el hecho de que distintos grupos sociales puedan crear distintos estilos comunicativos no tiene por qué conllevar ninguna inferioridad cognitiva ni incapacidad para crearlos”.

Otro tanto sucede con la distinción entre mujeres y hombres, sobra la cual existen muchos mitos: por ejemplo, considerar que ellas son más subjetivas por evidencias tan prosaicas como que utilizan muchos más vocablos para diferenciar los colores. “Más bien al contrario: según nuestras observaciones, las mujeres tienden a utilizar las variantes más objetivadoras estilísticamente, como la segunda persona objetivadora, el uso del ‘se’, la perífrasis ‘hay que’… Esto es porque, normalmente, la mujer no se quiere poner tanto en un papel protagonista. Por supuesto, esto no sucede con todas las mujeres y siempre hay que tener en cuenta la situación comunicativa, de ahí que nuestro enfoque no incluya estratificaciones sociales”.

Ese ejemplo en femenino conecta con otra tendencia general que puede apreciarse al analizar la variación, que es la mayor o menos presencia del hablante en el discurso. Durante la conversación, Serrano incidió en muchas ocasiones en que no es lo mismo decir ‘creo’ que ‘yo creo’, pues en el primer caso, la personas que comunica desparece de la escena comunicativa, mientras que en el segundo, el referente del sujeto se hace presente y protagonista. Lo mismo con otros casos en los que el elemento distintivo es la presencia del pronombre personal ‘yo’ o, incluso, su posición: “Cuando dices ‘creo yo’, hay un indicio de modestia, pues el sujeto se esconde después del verbo. En cambio, ‘yo creo’ es más contundente. Son valores que se dan en un plano más comunicativo y que también revelan trazas de la personalidad del hablante”.

Como es obvio, las variaciones se manifiestan de manera diferente en el discurso oral o en el escrito, pero es que, además, también existe un discurso no verbal en el cual también sería posible hablar de variación, y que es un campo de estudio que está aún en un estado muy preliminar. “Hay variación hasta en los gestos, muchísima. Eso ya se escapa a la lingüística, pero se sincroniza con ella. Como se suele decir, la cara es el espejo del alma y el cuerpo no engaña. Es una parte importantísima de la comunicación más allá del propio discurso oral o escrito. Esto tiene aplicación incluso para la propia psicología, que en algunos momentos puede valerse de la lingüística para estudiar la personalidad a través de una herramienta que es la lengua”.

Hay muchos más elementos en juego para denotar la presencia del hablante: los tiempos verbales, las perífrasis y las construcciones desubjetivadoras como el uso del “se” en expresiones como ‘esto no se toca’ o ‘se agradece’; con esta última expresión realmente estás diciendo ‘yo te agradezco’ pero en la que el referente del sujeto hablante desaparece de la escena comunicativa y se codifica a sí mismo como tercera persona, con lo cual se evita la subjetividad del significado de la construcción. Otra posibilidad en este sentido es hablar de uno mismo o revelar una experiencia personal en segunda persona: ‘cuando te levantas por la mañana y no te tomas un café, estás dormido’, es una segunda persona que realmente encubre a la primera que habla, que convierte a la construcción en menos subjetiva o incluso universal, modalidad que le grupo de investigación CoSoLen ha denominado “segunda persona objetivadora”.

Las redes sociales también han aflorado nuevas adiciones lingüísticas que enriquecen la variación del español. Por ejemplo, un nuevo uso del infinitivo para expresar acciones en las que, estrictamente, lo usual sería expresarla en primera persona, tales como: ‘levantarte, abrir la ventana, hacerte un café y salir a la calle’. “A este uso lo hemos denominado “infinitivo comunicativo”. Es un uso que a alguien se le ocurrió usar por primera vez en las redes sociales y, por las razones que sean, ha trascendido y se ha normalizado, a pesar de que es, casi, el infinitivo que utilizaba Tarzán. Ese uso se explicaría por el deseo del hablante de sentirse integrado en un grupo y de conectar con la audiencia, en cualquer caso, es una opción de significado que han creado los hablantes”.

Lo cierto es que hay elementos del discurso de las redes que han pasado al ámbito del oral o escrito, como ese infinitivo comunicativo, del que ya hay ejemplos en conversaciones espontáneas. “Y no pasa nada. La lengua está constantemente cambiando y pertenece a los hablantes. Por mucho que les digas, van a hacer lo que quieran. Lo importante es que se comuniquen bien, y no hay que insistir en si tal expresión está bien o mal dicha, o en corregir lo que se puede o no se puede decir. La gente cree que lo que hacemos los lingüistas es corregir errores y corregir a la gente, pero no es así: investigamos, mucho más allá de lo que se puede o no se puede decir”.

Serrano recibiendo el Premio de Investigación de la ULL en la ceremonia del Día Institucional celebrada el pasado 10 de marzo de 2023.

Serrano recibiendo el Premio de Investigación de la ULL en la ceremonia del Día Institucional celebrada el pasado 10 de marzo de 2023.

Investigación en Humanidades

Serrano también reivindica la orientación científica de su disciplina, porque aun hay quienes señalan que la investigación en Humanidades es poco rigurosa, y nada más lejos de la realidad: “Cuando explico lo que hago, muchas veces debo justificar que es una investigación científica real, con una metodología, unos parámetros, que sigue unas rutinas, plantea unas hipótesis y para la que debemos hacer lecturas relevantes”.

Esos prejuicios provocan que, en opinión de Serrano, en muchas ocasiones no se les dé la debida autoridad a quienes investigan en la materia. “Por ejemplo, con esto del lenguaje inclusivo, por mucho que los lingüistas explicamos que se puede decir ‘estimados compañeros’ para referirse a un grupo que incluye a hombres y a mujeres, la política termina por inmiscuirse en estos temas y no se nos da la credibilidad que tenemos como científicos”. También critica que, comparativamente, a las Humanidades se les otorgue poca financiación: si bien es consciente de que las ciencias experimentales implican mayores gastos en instrumental y equipamiento, en la investigación de su área también es necesario adquirir bibliografía o pagar desplazamientos, y muchas veces lo recibido es claramente insuficiente.

Pese a esas dificultades, en ocasiones hay compensaciones que van más allá de la propia satisfacción que conlleva investigar. Una de ellas ha sido recibir el Premio de Investigación de la Universidad de La Laguna el Día Institucional fue un inmenso honor para esta investigadora porque supone el reconocimiento a una larga trayectoria de trabajo y dedicación a una materia muy específica.

También es verdad que Serrano se ha dedicado a la tarea con gusto, pues reconoce que investigar es una pasión para ella: “no ha sido un sacrificio, me parece fascinante adentrarme en cada fenómeno gramatical”. Revela que, algunas veces, su lectura antes de ir a dormir ha sido una gramática para poder decidir qué variante va a ser la próxima que va a estudiar”. “Por todo ello, y por los méritos conseguidos, considero que ha sido estupendo que mi propia universidad me haya dado este reconocimiento”.

Gabinete de Comunicación


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